Los móviles y las redes sociales delatan a los asaltantes del Capitolio: 140.000 fotos y vídeos en poder del FBI
Cyl dots mini

Los móviles y las redes sociales delatan a los asaltantes del Capitolio: 140.000 fotos y vídeos en poder del FBI

El FBI cuenta con 140.000 vídeos y fotos de los asaltantes del Capitolio, proporcionadas por los ciudadanos y sacados del entorno digital: serán analizados con un programa de reconocimiento facial.

El FBI cuenta ya en su poder con 140.000 fotografías y vídeos de la turba que asaltó el Capitolio de Estados Unidos el pasado 6 de enero, en una incursión que se saldó con cinco muertos y, hasta el momento, más de un centenar de detenciones, la mayoría gracias a la identicación digital de los integrantes de la turba.

 

Según documentos judiciales, ya hay más de 275 sospechosos identificados mientras investigadores, académicos y ciudadanos han respondido a la llamada en las redes del FBI a la hora de proporcionar cuanta más información mejor para capturar a los responsables. "No estamos dejando piedra sin levantar", ha asegurado el director adjunto de la ocina del FBI en Washington, Steven D'Antuono, "y todavía queremos más".

 

El FBI ha abierto un portal para aceptar cualquier tipo de información para corroborar con un software de reconocimiento facial y una aplicación de un rastro de datos de ubicación que dejaron los teléfonos móviles de los alborotadores, habida cuenta de que, en Estados Unidos, los proveedores de servicios están obligados a entregar información en respuesta a las órdenes de registro.

 

Pero si bien la red digital ha demostrado ser útil para las fuerzas del orden público, esta forma de identificación también conlleva riesgos para los muchos "detectives" voluntarios civiles, que están volviendo a publicar capturas de pantalla de quienes, según ellos, son infractores de la ley.

 

Identificar erróneamente a alguien como un alborotador, o incluso identificar correctamente a alguien que estuvo en el Capitolio pero que no participó en actos delictivos, puede ser un acto de difamación, lo que podría generar multas, demandas y costosos acuerdos. "Cualquiera que piense 'Oh, conozco a esa persona' solo necesita llamar a las autoridades. Es más seguro, legal y físicamente", según Sandy Davidson, experta en leyes de la Primera Enmienda y profesora emérita de la Universidad de Misuri-Columbia. "Esta persona ha cumplido con su obligación ciudadana sin ponerse en riesgo de sufrir daños legales y sin dañar injustamente la reputación de otro individuo", añade.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: