Las universidades públicas de Castilla y León pierden 14.000 alumnos desde que subieron las tasas

Las cifras de matrícula se desinflan desde la subida de precios en 2012: se han evaporado más de los que tiene toda la Universidad de León. Ni el incremento de alumnos de máster lo compensa, mientras las privadas le 'roban' 6.000 alumnos en seis cursos.

La subida de las tasas universitarias adoptada 'por fuerza' en 2012 está teniendo un alto precio para las universidades públicas de Castilla y León. Con un precio de matrícula entre los más altos de todo el país, los cuatro estudios de la comunidad (Salamanca, Valladolid, León y Burgos) lo tienen muy complicado para atraer alumnos que pueden pagar mucho menos por hacer la misma carrera en comunidades cercanas o limítrofes como Extremadura, Cantabria o Asturias... o casi en cualquier lado, porque las tasas sólo son más caras en Cataluña.

 

Las universidades de Castilla y León recurren a su tirón en la propia Comunidad y a la oferta de máster y dobles titulaciones, pero están perdiendo alumnado a marchas forzadas. Así se pone de manifiesto en los datos oficiales de la consejería de Educación, que evidencian una importante pérdida de alumnos en las cuatro universidades públicas, que no logran compensar con el ligero incremento de matrículas en estudios de máster lo que pierden en los grados.

 

Según Educación, las cuatro universidades públicas totalizan 58.213 alumnos de grado para el actual curso 2016/2017; se reparten así: Universidad de Salamanca, 21.575; Universidad de Valladolid, 19.836; Universidad de León, 10.079; y Universidad de Burgos, 6.723. A ellos hay que sumar los alumnos matriculados en estudios de Máster, 1.629, 1.150, 983 y 485, respectivamente. En total, 62.460.

 

Comparando las cifras con las del curso 11/12, son casi 14.000 menos (13.872 para ser exactos): son casi tantos como los que tiene la Universidad de León en todos sus estudios, y el incremento de másteres, 1.236 más entre todas, no lo compensa. La clave: que ese año se produjo la subida de las tasas de matrícula que todavía no han empezado a bajar. Hasta entonces, las universidades públicas habían tendido a perder alumnos por la competencia de las privadas y la enorme oferta de estudios universitarios en todo el país, pero las cifras eran estables.

 

La UBU había estado una década en torno a los 9.000 alumnos de grado, pero ha perdido casi 2.000 alumnos (1.970) en seis cursos; la ULE ha perdido 3.676 alumnos en este tiempo, más que en toda la década anterior; la USAL ha aguantado mejor, pero con 4.620 alumnos de grado menos ha perdido 10.000 desde 2001; la UVA se ha dejado 3.966 alumnos y también aguanta el tipo, pero está a un mundo de los 33.000 alumnos de 2001.

 

 

ENTRE LAS MATRÍCULAS MÁS CARAS DEL PAÍS

 

La situación tiene que ver con la subida de tasas de los últimos años. Entre 2011 y 2014 el precio medio del crédito matriculado pasó de 16,07 a 23,11 euros, un 43,8% de subida entre el curso 2011-2012 y el 2013-2014. Se hizo aprovechando un decreto de 2012 que permitía a las comunidades subir un 25% las tasas. Entonces Castilla y León se situó en el podio de las comunidades más caras para estudiar y no lo ha abandonado. Ahora es la segunda comunidad más cara porque, aunque en los últimos años se han congelado las tasas como en el resto de comunidades, para este curso Madrid anunció una rebaja del 5% en las tasas de los grados, algo que ya han hecho otras autonomías mientras la Junta las deja como estaban: en máximos porque el crédito matriculado subió en su día muy por encima de ese 25%.

 

La Junta, en la figura de su consejero de Educación, Fernando Rey, ya ha reconocido que las tasas universitarias en Castilla y León son caras y que su objetivo es bajarlas, pero que por ahora no es posible. Supedita esta decisión a una mejora de la financiación autonómica. La Junta ha primado sanear las cuentas de las cuatro universidades públicas, que han liquidado su deuda histórica.

 

Mientras tanto, las universidades públicas de la Comunidad tienen que salir a buscar alumnos con unos precios poco competitivos, y lo están notando en una bajada de los niveles de matriculación. Desde el curso 2011-2012 hasta el actual, todas han perdido alumnos; en total, casi 14.000 matriculados menos entre todas las titulaciones de las cuatro universidades; muchos se han trasladado a las universidades privadas, que han ganado casi 6.000 alumnos mientras las públicas sae desinflaban. Pero ni por esas le cuadran las cifras al sistema universitario.

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