Las medidas 'estrella' para el problema de la vivienda: parecida música, diferente letra
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Las medidas 'estrella' para el problema de la vivienda: parecida música, diferente letra

La Junta ha decidido ir al choque con el Gobierno tras el anuncio de los bonos de alquiler y contrapone sus políticas de acceso a la vivienda para jóvenes. Dos maneras diferentes de entender la solución para un problema conocido y de gran trascendencia.

Tras semanas de rumores de ida y vuelta sobre unas posibles elecciones anticipadas en Castilla y León, la cuenta atrás electoral deja el protagonismo (¿temporalmente?) a la elaboración de los presupuestos del Estado y de la comunidad, un proceso que avanza unido y casi en paralelo y que ha arrancado con la definición del límite de gasto. Durante esta semana, previsiblemente el miércoles, las cuentas del Estado para 2022 llegarán al Congreso y será entonces cuando las podamos conocer en profundidad, aunque hemos tenido un anticipo novedoso y una no menos novedosa réplica desde Castilla y León.

 

Las líneas generales de las cuentas del Estado para 2022 son carne de análisis macroeconómico y poco más. El cuadro tiene que pasar por Europa y lo hace bajo unos supuestos de crecimiento, ingresos y empleo, las líneas fundamentales, que justifican las cifras finales. Como siempre, y como en todo presupuesto (nacional, autonómico o local), importa más la ejecución futura que el power point teórico en el que por supuesto todo cuadra, porque el papel lo aguanta todo. Pero esta vez el anuncio ha llegado acompañado por dos fogonazos, los bonos para el alquiler y para la cultura, destinados a los españoles más jóvenes.

 

Se trata de dos medidas destinadas, según lo anunciado, a paliar los problemas de acceso a la vivienda y los bajos ingresos de los españoles más jóvenes. Hace años que sabemos que este grupo de edad está sufriendo para entrar en el mercado laboral, en el que ha encontrado una precariedad que hace muy difícil emanciparse y vivir por cuenta propia. Pagar un alquiler, y no te digo una hipoteca, requiere de un nivel de ingresos y de una estabilidad laboral que muchos no tienen y quienes los alcanzan lo hacen a edades avanzadas.

 

El problema está ahí desde hace tiempo, vivienda y precariedad, nadie lo niega, pero no siempre se hace algo... y tampoco hacerlo garantiza el éxito. La diferencia en este caso es que se ha despertado una respuesta que tiene que ver con la ideología, pero también con la manera de gobernar, en torno a las políticas de vivienda y, en menor medida, las de juventud. Un regusto de fondo a elecciones o, al menos, electoralismo.

 

El bono alquiler llega incardinado a una ley de vivienda que ha suscitado todo tipo de críticas por las medidas que se plantean para controlar el precio del alquiler. Difícilmente se llegará a limitar más que en muy grandes ciudades y algunas zonas muy concretas con graves problemas, como las islas, donde la falta de vivienda a precios admisibles no es sólo una cuestión de demanda y oferta: en algunas partes llega a complicar que un territorio tenga médicos, por ejemplo. Sin embargo, el propio Gobierno da una clave: las medidas son 'voluntarias'... porque parece que no son válidas ni eficaces para todos los lugares.

 

No obstante, la misma ley de la oferta y la demanda ha suscitado los primeros temores: que el bono de alquiler acabe impulsando una subida de precios equivalente que empeore las cosas. Esto sí puede pasar en todo el territorio y ha provocado una réplica muy concreta desde Castilla y León. La Junta ha decidido ir al choque con el Gobierno central y frente a la nueva ley y sus bonos jóvenes ha puesto su espejo, el de sus políticas de vivienda.

 

En pocas horas, el Ejecutivo regional desplegaba una respuesta compleja en la que, además de críticas al avance de las cuentas y a la ley de vivienda, que entraban dentro de lo previsible, ha contrapuesto los datos de su experencia con el acceso de los jóvenes a la vivienda: los casi 100 millones de euros para ayudar a pagar la renta a 63.000 familias a través de los programas de la Junta. Y para no quedarse atrás, lo ha redondeado con su propia novedad, un plan directo y sin trámites: un bono de 130 euros para que los más vulnerables puedan hacer frente al pago de los recibos del gas y la luz

 

Los bonos de alquiler y cultura y las ayudas de la Junta para pagar vivienda y hacer frente a los recibos podrían sonar a la misma música, pero la letra es por ahora muy diferente. Son dos manera distintas de entender y abordar la posible solución para un problema conocido y complejo. Más rodada la de la Junta, novedosa la del Gobierno, que ha tenido que ceder ante las premisas de la facción Podemos dentro de sus filas. Su origen introduce un componente ideológico que no falta en las de Castilla y León porque ambas representan la manera de entender la política y abarcan buena parte de la acción de ambos gobiernos. Las de Castilla y León, medidas testadas y que han funcionado, pensadas exclusivamente para la realidad del territorio. Las estatales, un intento nada desdeñable en una materia que necesita una solución 'sí o sí' aunque falto de la necesaria concreción. Veremos si su nivel de eficacia dice otra cosa.