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Las IGP castellano y leonesas: “Poner en valor lo nuestro”

La lenteja de Tierra de Campos, ingrediente principal en la cocina del Instrituto Jorge de Santayana

El Instituto Jorge de Santayana celebra un concurso gastronómico con productos de nuestra región, en los que se han unido diferentes denominaciones de origen para promocionar su calidad y prestigio, especialmente cuando se combinan.

El concurso en el instituto tiene como participantes a dos alumnos de siete provincias (Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Soria, Valladolid y Zamora), y el principal ingrediente es la lenteja de la IGP Tierra de Campos, combinada con las abulenses de Vino de Cebreros y Carne de Ávila.

 

El delegado territorial de la Junta, José Francisco Hernández, ha declarado que este concurso forma parte de actividades que, además de gastronómicas, son también de carácter cultural que sirven para “poner en valor lo nuestro” y dar a esos productos la importancia que realmente tienen. La estrategia de hacer participar diferentes elementos gastronómicos no es una competencia entre ellos, sino una combinación que refuerce, de cara al mercado, la alta calidad de los productos castellano-leoneses.

 

Los alumnos serán valorados por dos jurados. El interior, que valorará desde la cocina medidas de seguridad, higiene, técnica, etc., formado por profesores de diferentes institutos. El segundo, formado por prestigiosos cocineros abulenses, valorará factores como presentación y gusto.

 

Javier Alonso, Director Técnico de la IGP Tierra de Campos,  ha agradecido la iniciativa valorando que “se trata de poner en valor no solamente nuestro producto, en este caso la lenteja de Tierra de Campos, sino todos los demás”. También ha explicado que las IGP tienen dos misiones principales: garantizar trazabilidad de los productos y estructurar y reestructurar el sistema de producción por los propios productores, garantizando la calidad y autenticidad del producto.

 

La lenteja de Tierra de Campos tiene un área de cultivo de unas 5.800 hectáreas que abarcan tierras de cuatro provincias (León, Palencia, Valladolid y Zamora). Esta lenteja es pequeña, de cubierta parda y muy ecológica al no necesitar nitrógeno para su cultivo, por lo que sus restos facilitan el cultivo de la cosecha siguiente.