Las culpas del retraso en la vacuna
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Las culpas del retraso en la vacuna

Dosis de la vacuna.

España y Castilla y León pagan la lenta vacunación en Europa: toca buscar culpables en origen y esperar, pero es imprescindible que las dosis empiecen a llegar en la cantidad prometida.

La vacunación no va bien. Al menos, no tan bien como debería. No se puede decir más claro. El proceso clave para empezar a soñar con una 'nueva normalidad' prolongada avanza con demasiada lentitud, lastrado por los problemas en origen, en la producción de las unidades necesarias, su facturación y suministro. Es ahí donde hay que buscar, por ahora, soluciones y también culpables para un fracaso de grandes dimensiones.

 

Y eso que la vacunación ha dado al fin algún síntomas esperanzador en los últimos días. Castilla y León ha vacunado durante el fin de semana a un colectivo concreto de edad perteneciente a la población en general, el primer paso para que el proceso alcance velocidad de crucero ya fuera de lo que son colectivos prioritarios o de riesgo. Eso ha sido posible por un solo motivo: han llegado más vacunas. El millón de AstraZeneca desembarcado en pleno Viernes Santo se ha sumado al otro millón disponible durante la semana pasada para sumar el mayor envío de toda la campaña. Si se confirma que esta semana se dará otro pisotón al acelerador, entraremos en el buen camino.

 

A estas alturas, está claro que Europa entera está vacunando despacio por falta de dosis suficientes. Las cifras son más o menos parejas y en todos los países está ocurriendo lo mismo: se podría vacunar más deprisa, pero no hay con qué. La realidad es simple y llanamente una: el viejo continente ha visto como otros países, algunos 'socios' hasta hace poco, le ganaban la partida. La clave común, de EEUU a China pasando por Reino Unido, fue asegurarse un flujo constante y en cantidad que el plan europeo no ha logrado garantizar. Comprando antes, jugando duro como ya se jugó con respiradores y mascarillas o con producción propia, todos han tenido material para sus 'pinchazos' antes que nosotros y eso es algo que hay que revisar.

 

Toca valorar la estrategia punto por punto, empezando por los contratos. Los constantes problemas con Moderna o AstraZeneca así lo atestiguan, y ahora estamos al albur de la llegada de otras marcas o de las vacunas nacionales. Eso hay que penalizarlo y toca fiscalizar con rigor cada compra firmada. Mientras tanto, puede que no sea descabellado limitar patentes mientras esto sea una emergencia mundial o producir vacunas bajo licencia para aumentar la capacidad, ya desbordada, de las propias farmacéuticas.

 

El problema ha estado en origen a pesar de que había muchas dudas sobre la capacidad de las administraciones para afrontar un proceso masivo, pero por ahora los resortes sanitarios ni se han enterado. Tras un año en la trinchera, está claro que hace falta mucho más para que nuestro sistema sanitario, con todas sus debilidades, sucumba. En tres meses completos, poco más que el escándalo de los que se colaron y la duda sobre las dosis que salían de los frasquitos.

 

En Castilla y León también había dudas. Con la Atención Primaria todavía en remoto y con limitaciones al acceso se temían colapsos, pero no los ha habido más allá de colas. Veremos si la cita masiva crea alguna tensión más en el sistema, pero por ahora sólo ha habido críticas sobre cierto desajuste. La creciente territorialidad ha llevado a afirmar que se vacunaba más según la provincia y algunas voces se han alzado contra una supuesta discriminación al ver porcentajes diferentes por provincias: no la hay, sólo se trata de una diferente composición social de grupos prioritarios o colectivos a los que había que proteger con urgencia. Con cerca de un 90% de vacunas puestas, la comunidad ha demostrado que podría haber avanzado mucho más, pero una vez más ha faltado con qué vacunar más que organización.

 

A partir de este lunes veremos si la llegada de dosis en millones es flor de un día o el comienzo de una esperanza, porque el tiempo se agota. No para alcanzar el objetivo del Gobierno, un compromiso que le toca asumir, sino para alcanzar la meta de brindarnos a todos una mayor seguridad frente a un virus mortífero y virulento. Y para eso vuelve a ser necesaria una sola cosa: que lleguen vacunas. 

Comentarios

Loli 05/04/2021 11:31 #2
Si las vacunas que lleguen esta semana, lo hacen a lo largo dr la semana, lo lógico sería que guarden un remanente para poder vacunar en el Miguel Delibes a los nacidos en 1956 estos primeros días... De ahí ese 25% Luego además, creo que es conveniente no olvidar el pasado. Aunque las perspectivas sean buenas con la llegada de dosis, ya en Febrero hubo problemas con la llegada de vacunas de Moderna y en algunos casos se puso la segunda dosis muy cerca del límite recomendado. Como publicidad está muy bien vender que se ha puesto la totalidad de vacunas llegadas, pero luego como realidad habría que ser más cautos, que ha habido varios retrasos en las entregas y nada les impide que haya más.
Juan 05/04/2021 07:29 #1
Pues en Valladolid casi no se ha vacunado en Semana Santa y eso que quedaban por poner el 25% de las dosis recibidas. ¿Quiénes son los culpables? Según Igea, seguro que la hostelería

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