Las cábalas políticas para una legislatura de dos años
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Las cábalas políticas para una legislatura de dos años

Francisco Igea y el presidente Alfonso Fernández Mañueco, en el pleno de Cortes. Foto: Ical

Las encuestas pintan un panorama futuro muy distinto al de la realidad parlamentaria en Cortes hasta final de legislatura: veremos cómo afecta a los dos años que quedan de Gobierno PP/Cs.

El final de la mascarilla en exteriores y, pronto, la eliminación de casi todas las restricciones que nos han limitado durante meses marca el inicio de una nueva fase también en la política. Con la pandemia 'controlada', al menos en materia sanitaria, toca todavía revertir los estragos de la crisis económica, de empleo y social por el coronavirus, pero nuestra vida cada vez se parece más a la que teníamos hasta marzo de 2020. Y eso se nota en todos los ámbitos, también el político.

 

La política de 'nueva normalidad' ha vuelto en Castilla y León. Hace semanas que comparecencias, actos, fotos, visitas y anuncios se parecen a la política de antes de la pandemia. Y es inevitable que aparezca ya en el horizonte la cita electoral. Quedan dos años para las autonómicas y municipales y quien sabe si también para unas generales. El problema es que la crisis se ha 'comido' año y medio de mandato y ahora toca recuperar agendas, proyectos y gestión 'convencional' y comprimirlas en la mitad de plazo. Es una legislatura de dos años en la que desarrollar los planes previstos para cuatro y, no menos importante, lograr transmitirlos para revalidar confianza en el momento preciso.

 

Habida cuenta de los resultados de las diferentes encuestas, se abre un período de cábalas para todos los actores políticos de la Comunidad sin excepción. La cuestión afecta directamente y de lleno a los dos partidos que llevan el peseo del Gobierno regional, PP y Ciudadanos, que viven una realidad contrapuesta. Habrá que ver cómo gestionan lo que queda de legislatura dos formaciones que están, hoy por hoy, en situaciones totalmente diferentes y cómo afecta esto al día a día.

 

Por ahora, el PP está en ascenso. Las últimas encuestas le devuelven la condición de fuerza más votada y le confieren la mayoría parlamentaria para gobernar la Comunidad. También le otorgan más diputados nacionales. E incluso una remontada para las generales a la que todavía le queda por andar. No todo es positivo: el partido tiene que resolver sus procesos provinciales y algunos se están complicando.

 

En el lado opuesto está Ciudadanos. El partido vive un momento feliz en la Junta, en la que Gobierna, cuenta y tiene peso. Pero su realidad futura es aterradora. Las encuestas auguran su desaparición total en Cortes, pasando de sus doce procuradores a ninguno. No puede contar con el impulso nacional del partido que sigue su caída en barrena. Y la cuestión interna regional no está en mejor situación: el protagonismo en el Ejecutivo y el control orgánico van ahora mismo por vías diferentes. Se augura pugna por aunar ambas almas.

 

En el PSOE, las encuestas auguran ya la pérdia de la victoria obtenida en las urnas. Los rumores sobre la marcha de su líder, Luis Tudanca, no ayudan y llegan en un momento inoportuno. Tampoco tiene a favor el viento nacional, el Gobierno desgasta, aunque todavía va a suponer un impulso, veremos si con cambio de ministros o sin, o con el efecto que tengan los cambios en su socio Unidas Podemos que, por cierto, aguanta mejor de lo previsto en Castilla y León.

 

Para el resto, el futuro demoscópico tiene las cartas marcadas. Vox sigue en ascenso y lograría ser la tercera fuerza en importancia, pero si el PP logra la mayoría no le necesita y el éxito sería menor. Algo similar le pasa a Por Ávila, que ahora mismo está en el lugar preciso y a la hora exacta, pero para los que el futuro se pinta sin un solo procurador regional. Un paradigma para una formación que negocia ahora mismo beneficios con PP y Cs a cambio de una legislatura estable y que ve como tiene que aprovechar una oportunidad que podría ser la última.

 

Esta situación nos devuelve a la realidad parlamentaria, muy diferente a la hipótesis demoscópica. La matemática presente es la que es, y en esa ecuación Cs es imprescindible todavía y hasta el último día, pero en algún momento las nulas perspectivas electorales que se le auguran acabarán por entrar en escena. Ya veremos como, si en forma de estampida del partido camino de las filas populares; quizás con un final de legislatura de distancia preparando la contienda en las urnas o con una 'guerra' de protagonismo buscando rédito electoral.