La vacunación del Covid: fallos, decepciones y la lista de la vergüenza
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La vacunación del Covid: fallos, decepciones y la lista de la vergüenza

El proceso de vacunación ha repetido errores y precipitación, como toda la gestión de la pandemia. El egoismo de quienes se han colado y de las empresas ha sido el elemento diferencial.

La aparición de un enemigo nuevo, del que lo desconocíamos todo, ha convertido esta crisis del coronavirus en una constante carrera por un territorio del que no tenemos mapa alguno. Han sido muchas las ocasiones en las que las autoridades han reconocido desconocer cuál podría ser el siguiente problema al que enfrentarse en la gestión, desde conseguir material básico a comprar respiradores, desde aprender a tratar a miles de enfermos a la falta de personal. Ha habido que aprender sobre la marcha, superados por los acontecimientos muchas veces, pero también por falta de cintura. La sensación reinante es que se ha improvisado mucho, y con la vacunación vuelve a pasar.

 

Hace meses, casi desde que comenzó la crisis sanitaria, que la sanidad se prepara para la llegada de las vacunas. Ha habido tiempo para organizarlo todo, más que suficiente para calcular al detalle cada paso. Las primeras se administraron en diciembre y, un mes después, el proceso ha vuelto a estar plagado de desajustes que ha habido que arreglar, pero también ha vuelto a dejarnos improvisaciones, ejemplos de falta de previsión y errores de gestión.

 

Los problemas empezaron con la llegada de las primeras unidades que, más que escasas, fueron simbólicas: dieron para poco más que el lucimiento mediático de las administraciones en una innecesaria ceremonia que celebraba un éxito que está por ver. La compra de las jeringuillas dejó otro error: algunas no valían para recoger hasta la última gota y se generó lo que algún responsable autonómico denominó "el culillo". Así se bautizó a lo que eran no unas pocas gotas, sino cantidad suficiente para sacar una sexta dosis de cada botellita.

 

En esas estábamos cuando apareció la lista de la vergüenza. Cargos y personal de todo tipo se apuntaron a vacunarse antes de tiempo, sin ser colectivo prioritario. Cuando no les tocaba. A los que se saltaron la cola, el mayor de los rechazos, pero no hicieron sino aprovecharse de la brecha que una organización deficiente había dejado. Urge sancionar, pero también depurar posibles errores: ¿están bien hechas las listas? ¿Se han verificado bien? ¿Qué problemas futuros van a provocar? La Junta de Castilla y León ha anunciado que hay casos de personas que se han colado para vacunarse y que serán sancionados con dureza, y así lo espera la sociedad, pero también es necesario que sepamos si las listas se han hecho mal.

 

Y luego están los intereses económicos. Sin haber cumplido un mes de envíos, las productoras de la vacuna han sufrido un misterioso episodio de reducción del ritmo de suministro. La sospecha, que se estaban desviando vacunas encargadas (y pagadas) por Europa para regiones como Castilla y León a otros mercados para ganar más dinero. Las dudas sobre las actividades de las principales farmacéuticas han obligado a Europa a intervenir, pero de nuevo se ha comprobado la debilidad de los mecanismos para afrontar la crisis, en forma de contratos con insuficiente fuerza para obligar a las farmacéuticas. Otra cosa que, sin fallar del todo, tampoco ha funcionado 100% bien.

 

Las vacunas del Covid son un bien estratégico, escaso en estos momentos y de indiscutible interés público, pero en muchos de los aspectos que rodean su fabricación, distribución y administración no parece haberse puesto un empeño a la altura de su trascendencia. El protocolo está, y es razonablemente bueno, pero ha habido fallos al ejecutarlo y en el sunministro. Han faltado solvencia, rotundidad y cautelas. Como han reconocido desde Europa, "esto no habría que hacerlo en un mundo ideal, pero hemos visto que no todo funciona bien", pero este es el mundo real. Un mundo en el que países insolidarios, grandes corporaciones y ciudadanos sin escrúpulos pueden dar al traste con todas las buenas intenciones.