La sábana como símbolo artístico, a través de las obras de María José Gómez y Luis Mayo
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La sábana como símbolo artístico, a través de las obras de María José Gómez y Luis Mayo

Inauguración de la exposición fotográfica y pictórica de los artistas María José Gómez y Luis Mayo.

 A través de una exposición fotográfica y pictórica de los artistas que estará vigente hasta el próximo 29 de mayo en el Palacio de Los Serrano.

El Palacio de Los Serrano acogerá del 29 de abril al 29 de mayo la exposición fotográfica y pictórica de los artistas María José Gómez y Luis Mayo. 27 fotografías de  María José Gómez Redondo en tela de gran formato que tienen como eje temático las sábanas: ellas se convierten en el paisaje de nuestras vidas desde que nacemos, amamos, enfermamos, dormimos, soñamos, morimos. Este paisaje infinito se convierte en lienzo sobre el que pintar, paño para bordar, pantalla para proyectar, y también recientemente, tela sobre la que respirar.

 

Las imágenes fotográficas de brazos, rostros y sábanas fluyen en las salas abovedadas del Palacio los Serrano, creando una atmósfera que navega entre emociones y vivencias, haciendo que la visita a la exposición se convierta en una experiencia singular de simbiosis entre el espacio de piedra y este álbum de la familia humana.

 

En la serie Versos pegados a los ojos (2020) alude a esa respiración amortiguada a través de la tela, que nos angustia y que nos protege. En los collages fotográficos impresos sobre las telas micro-perforadas podemos leer palabras superpuestas al rostro, esa voz que no se despega, que se contiene y se enreda en el cabello.

 

Los trabajos más recientes Sueños (2021), collages fotográficos más complejos en su composición, relatan la mezcla de artificio y verdad en nuestros sueños. Los títulos, citas y metáforas cotidianas, nos hablan de lugares que habitamos cada noche y a los que nos cuesta referirnos.

 

La artista muestra su obra más reciente en diálogo con fotografías realizadas en torno al año 2000. Podemos constatar por un lado, un cambio en el lenguaje al pasar de la fotografía analógica a la digital; por otro, la realimentación de procesos e ideas que permite al visitante identificar ritmos de repetición de escenas, como si de una melodía se tratara.

 

Lo Invisible (1999) supone su primer trabajo fotográfico sobre tela, expuesto por vez primera en la Casa del Siglo XV (Segovia). Es difícil definir en estas imágenes cuál es el velo y qué vela, si el rostro aparece sobre la tela o desaparece detrás de esta. Es quizás una huella sobre su superficie, parte de nuestro cuerpo que dejamos en ella.

 

Las obras: Ahora lloro, Ahora pienso, Ahora duermo (1999) son autorretratos sin contorno en los que el rostro nace del interior, emergen de una oscuridad que les empapa, un oscuridad densa que envuelve la cara y la reinterpreta, la piel se vuelve incandescente como una llama.

 

Cambio (1999) la artista utiliza el brazo izquierdo como autorretrato, ejercicio reflexivo sobre la propia representación. El brazo es símbolo de acción y portador de los atributos del sujeto. En Tratado de pintura y botánica (2000) se utiliza el medio fotográfico para reflexionar sobre la pintura, para hablar sobre la belleza como una acción transformadora, que supone un artificio sobre lo natural.

 

En la serie Lo real (2002) se plantea la relación acontecimiento - reflexión: solemos definir la realidad como un hecho independiente de nuestra voluntad y el pensamiento como algo íntimo, algo que nos pasa, no real, ilusorio. Pero nuestros pensamientos tiñen nuestra realidad y la de otros. Se convierten en nuestra forma de ser y de actuar.

 

Las pinturas de Luis Mayo con 28 cuadros de gran formato, tienen en común con las obras de María José Gómez Redondo la sábana como símbolo artístico. En su serie sobre Madrid (2004-2018), la ciudad aparece como un escenario post apocalíptico en el que las sábanas indican la derrota, inocencia y rendición de sus habitantes vencidos por la pandemia, el desgobierno y Filomena.

 

Por su parte, en su serie Sábanas en el bosque (2015-2020), los paños blancos nos salen al paso en caminos forestales, como si fueran fantasmas que nos ajustician por nuestras culpas o ángeles que nos perdonan nuestros pecados.  En su serie sobre Patinir hoy (2019-2020), las sábanas se transforman en altares donde se ofrecen sacrificios contemporáneos a un dios que no consigue escuchar nuestras plegarias.

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