“La marea naranja” llega a La Adrada

La localidad de La Adrada y su Agrupación de Voluntarios de Protección Civil han sido los elegidos para ser los anfitriones en el año 2012 de la reunión anual que las agrupaciones de toda la provincia realizan con el fin de apoyarse entre ellos en su labor altruista
La Agrupación de Protección Civil de La Adrada ha sido la anfitriona de la reunión anual que realizan las agrupaciones de toda la provincia, con el fin de intercambiar experiencias y conocimientos en la labor altruista que realizan para la sociedad.

Este año han partido unos cien voluntarios procedentes de 19 agrupaciones diferentes, venidas desde toda la provincia. Los anfitriones, La Adrada, han recibido a los voluntarios de Ávila, Arenas de San Pedro, Arévalo, Barco de Ávila, Candeleda, Hoyo de Pinares, Las Navas del Marqués, Mombeltrán, Navaluenga, Pedro Bernardo, Piedralaves, Santa Cruz del Valle y Sotillo. Acompañados de técnicos de la Junta de Castilla y León y de la Subdelegación del Gobierno.

Marinao Berlinches, jefe de la agrupación, afirma que “llevamos más de diez años funcionando, aunque ahora no recuerdo la fecha exacta de cuando se puso en marcha. El miembro más joven, que se ha incorporado esta semana tiene 16 años y el más mayor 75”.

Para realizar sus funciones cuentan con dos Pick-up, una de ellas con una bomba de 500 litros y otra que sirve de vehículo de apoyo. “Tenemos el material básico para emergencias, ya que solemos atender en los incendios forestales que se producen en la época de verano o en accidentes de tráfico dando apoyo a los servicios de Guardia Civil. Además entre todas las agrupaciones nos ayudamos mucho, nos llaman de otros sitios cuando es necesario”.

El Alcalde de la localidad ha dado la bienvenida a los voluntarios en el Castillo de la localidad, luego han recorrido la misma, “cada uno a su ritmo”, y finalmente ha realizado un simulacro de accidente con un coche incendiado y dónde han tenido que realizar una excarcelación.

El edil y varios concejales han participado en la comida de hermandad, para después despedir a todos los voluntarios.