La imparable escalada de los carburantes: gasolina a precios de 2014 y diésel a nivel de hace tres años
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La imparable escalada de los carburantes: gasolina a precios de 2014 y diésel a nivel de hace tres años

Gasoil (Foto: EP)

Los carburantes de automoción se suman al incremento de precios de la energía: están en su coste más alto de este año y hay que remontarse muy atrás para encontrar tarifas semejantes.

El precio de los carburantes prosigue su escalada y se ha colocado en máximos del año, subiendo a niveles que no se conocían desde hace años. El precio medio del litro de gasolina ha subido esta semana un 0,5%, para situarse en los 1,428 euros, su mayor nivel en lo que va de año y también desde la última semana de julio de 2014, cuando se situó en 1,424 euros, según datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea. A su vez, el precio medio del litro de gasóleo se ha incrementado un 0,4% y suma dos semanas de ascensos, hasta situarse en 1,27 euros.

 

El llenado del depósito esta semana es un 21,9% más caro que hace un año para el caso de la gasolina y un 19,69% más en el caso del gasóleo. En concreto, llenar un depósito medio de gasolina de 55 litros cuesta ahora 78,54 euros, unos 14,1 euros más que hace un año, mientras que en el caso de repostar con gasóleo asciende a 69,85 euros, unos 11,5 euros más que en la misma semana de septiembre de 2020.

 

Esta es la evolución de precios de la gasolina sin plomo 95 octanos:

 

 

 

Y así ha subido el gasóleo:

 

 

 

Antes de la pasada Semana Santa, ambos carburantes ya recuperaron los niveles preCovid. En lo que va de año, el precio medio del litro de gasolina se ha encarecido un 19,09%, mientras que el del gasóleo remonta más de un 17,05%.

 

A pesar de estos niveles, el precio de la gasolina sin plomo de 95 está en España por debajo de la media de la UE, situada en 1,555 euros el litro, y de la zona euro, con un precio medio de 1,606 euros. En el caso del diésel ocurre otro tanto, ya que el precio en la UE es de 1,38 y de 1,399 en la zona euro. El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal, en general, que la media comunitaria.