La hora inaplazable de reforzar la sanidad pública
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La hora inaplazable de reforzar la sanidad pública

La consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado. Foto: Ical

La pandemia ha sacado a la luz las virtudes y defectos del sistema público de salud en Castilla y León: la reforma de la transversal Atención Primaria tiene las claves para mejorar hoy y para el futuro.

La crisis sanitaria del coronavirus ha dejado al descubierto de manera descarnada la situación de la sanidad pública en Castilla y León, con todas sus grandezas y también con sus carencias y flaquezas. Al tiempo que descubríamos el valor y la entrega de miles de profesionales, asistíamos a la falta de personal, a la escasez de profesionales de enfermería, a la ausencia de intensivistas suficientes para extender UCIs y atender a los enfermos más graves de Covid. Hospitales y unidades de críticos han vuelto a estar al borde del colpaso mientras la sufrida Atención Primaria entraba directamente en ese terreno sin dejar de multiplicarse. Y lo peor es que el problema no es coyuntural, sino estructural.

 

En su última comparecencia, la consejera de Sanidad, Verónica Casado, volvía a reconocer el déficit de profesionales que arrastra la prestación de la sanidad pública en Castilla y León. No es sólo que 2.500 sanitarios estén de baja en estos momentos por haber contraído el virus mientras luchaban para contener la pandemia. El hecho es grave, pero circunstancial, y lo importante no es salir del paso ahora (que se hará, sea como sea), sino hacerlo con visos de futuro: ese es el auténtico reto que tiene que afrontar Castilla y León.

 

La falta de sanitarios suficientes se ha manifestado en el peor momento, pero no es sólo producto de la pandemia. La consejera sabe, porque es la primera que lo ha dicho, que Castilla y León tiene un problema más de organización que de número de efectivos, aunque de esto también hay mucho que hablar. La comunidad presta su servicio sanitario con escasez de determinados profesionales en determinados puestos, aunque esa escasez tiene un carácter transversal en tanto que afecta a especialidades clave y también a ámbitos variados.

 

Castilla y León, ya se ha dicho, no tiene ahora mismo todos los profesionales de enfermería que necesitaría y tampoco anda sobrada de intensivistas. Y sus bolsas de empleo están vacías: ya no hay a quien llamar. Eso nos deja en una situación preocupante porque hemos afrontado la tercera ola con menos manos de las necesarias y eso no tendría que haber pasado: no cuando había un compromiso para reforzar. Era difícil prever que nuestras necesidades volvieran a ser extremas en enero, pero sí sabíamos que si venía otra ola la falta de sanitarios nos podía volver a complicar la vida como así está siendo.

 

A eso hay que ponerle solución, hoy y para el futuro, y eso pasa por invertir. En los presupuestos recién aprobados la consejería de Sanidad se lleva 4.300 millones de euros, uno de cada tres de las extraordinarias cuentas de 2021. Si es suficiente ya lo veremos, pero con la exigencia actual y el imperfecto punto de partida estructural puede que se queden cortos. El motivo es que con ellos hay que atender la excepcionalidad sin olvidar el día después de la pandemia, reforzar la primera línea contra el Covid mientras se afronta el necesario aumento de plantilla para ahora y para la 'nueva normalidad' y el gran reto futuro: reorganizar la Atención Primaria. 

 

Más allá del coronavirus, Castilla y León se juega buena parte de sus posibilidades en tener una atención sanitaria fuerte en todo su territorio. Lo sabe la consejera porque antes de que la crisis lo aplazara todo estaba a punto de poner en marcha el nuevo modelo de Atención Primaria, básico y transversal. La organización de la atención diaria supone dimensionar plantillas, reordenar recursos y llegar a todos los sitios, algo complicado en la comunidad más extensa de Europa, pero imprescindible porque sin médico (y sin el resto de servicios básicos) no habrá mundo rural, ni oportunidades ni desarrollo. La reforma es inaplazable: cueste lo que cueste, hay que reforzar la sanidad.