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Avila

La fortuna se olvida del Real Ávila

El conjunto encarnado fue superior a un Salmantino que se llevó los tres puntos del estadio municipal Adolfo Suárez con un polémico penalti en la recta final del encuentro.

Publicado el 11.03.2018

La fortuna puede denominarse con muchos sinónimos. Suerte, azar, casualidad, destino o sino son algunos de ellos. Se elija el que se elija, ninguna de estas palabras se alió con el Real Ávila en su duelo ante el Salmantino en la tarde de este domingo en el partido de la vigésimo novena jornada del Grupo VIII de la Tercera División.

 

Si hubiera sido un combate de boxeo, los encarnados habrían ganado a los puntos. Pusieron más ganas, más juego, más intensidad y las ocasiones más claras sobre el cesped del estadio municipal Adolfo Suárez. Pero como esto es fútbol, el equipo de la capital del Tormes se acabó llevando una victoria cuando todo hacía indicar que el desenlace sería una de esas remontadas que enganchan a la afición.

 

Nada hacía presagiar un final tan emocionante cuando el árbitro señalaba el comienzo del choque. Los visitantes perdonaron en su primera llegada. No así en la segunda, cuando Marco adelantaba al conjunto charro en el primer minuto de juego. El hecho de que prácticamnete todas las opciones de los locales de seguir creyendo en el play off estuvieran en juego pesaron en el inicio del encuentro, donde el meta Julen fue el mejor en los locales y evitó males mayores.

 

El Ávila no encontraba su juego y daba la sensación de que el Salamantino podía dejar resulto el encuentro en la primera mitad. Pero como dicen que la necesidad se hace virtud, los encarnados retomaron el pulso al partido y empezaron a generar ocasiones en busca del empate. Un remate de cabeza de Iván Vila a centro de Javi de Mesa y un disparo lejano de Domenech que se le escapó a Rodri y estuvo a punto de cazar el 9 encarnado fueron las más destacadas.

 

Se llegaba al descaso con la sensación de que el Real Ávila estaba vivo. Y tras el paso por los vestuarios se confirmó la misma. La banda izquierda era una mina para los abulenses y por ese lado llegarían las tablas al marcador. Primero hubo un aviso, con un centro de Javi de Mesa que remató Iván Vila mansamente a las manos del portero visitante. Después, los mismos protagonistas repitieron la jugada, que en esta ocasión acababa con el delantero vasco enviando al fondo de las mallas el centro del extremo madrileño.

 

Era el minuto 55 y la sensación en el ambiente invitaba al optimismo para los abulenses. La parroquia encarnada, que hoy acudió en masa a la cita, comenzaba a ver que la remontada era posible. Y ésta pudo llegar siete minutos después del empate, pero Emilio sacaba bajo palos un remate de Ruben Ramiro, tras un pase de la muerte de Issa, cuando ya se cantaba el gol en las gradas. No lo veía claro Pablo Cortés y daba entrada de manera casi consecutiva a Tyson, Izazola y Juanan.

 

Los cambios no dieron el resultado que buscaba el técnico visitante y el Ávila siguió con insistencia buscando un gol que lo permitiera agarrarse a un clavo ardiendo en su lucha por meterse en los puestos de privilegio del Grupo VIII de la Tercera División. Issa, Roa, Javi de Mesa o Ruben Ramiro pudieron convertirse en los héroes del encuentro pero no definieron con acierto las oportunidades de las que dispusieron.

 

Poco se sabía del Salmantino, a excepción de un remate de cabeza de Murci al larguero en el minuto 67. Pero como fútbol es fútbol como diría Boscov, un agarrón dentro del área era señalado por Reinosa Mangas como penalti en el minuto 84. Si todos estos lances se pitaran en cada partido, los encuentros acabarían con empate a doce. No suele ser así, pero el Ávila lleva cuatro penas máximas en los últimos tres partidos con estas características.

 

Murci asumió la responsabilidad. Julen se tiró al lado correcto, pero el lanzamiento fue de manual y el navarro solo pudo recojer el balón de dentro de la portería. Con esta polémica se acabaría el encuentro. Ya no se jugaría más al fútbol. El colegiado vallisoletano expulsaba a Miguel Ángel Miñambres y Juan Pablo López, entrenador y preparador físico de los locales, y a Guillermo Pérez, delegado de los visitantes; la grada se calentaba con algún conato de pela entre aficionados de ambos conjuntos; y el Real Ávila buscaba un empate con más corazón que cabeza en un choque que ya poco se parecía a un partido de fútbol.

 

Tras varios minutos de descuento con múltiples interrupciones, el Salmantino sumaba tres puntos de oro para seguir en la zona alta de la tabla clasificatoria, mientras que el Real Ávila se lamentaba de ver cómo quizá se marcha el último tren para engancharse a la pelea por entrar en los puestos de play off de ascenso el día que menos lo había merecido. Así lo entendió al menos la parroquia encarnada, que despidió a los suyos con una ovación por el encuentro realizado, mientras que la afición visitante celebraba un triunfo que tras ver el partido todos hubieran firmado.

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