La exposición 'Aleluyas de Bécquer" ofrece una lectura artística de los hermanos Gustavo y Valeriano
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La exposición 'Aleluyas de Bécquer" ofrece una lectura artística de los hermanos Gustavo y Valeriano

Acto de inauguración de la  exposición 'Aleluyas de G.A. Bécquer 1836-1870'.

En una exposición en el Torreón de Los Guzmanes, sede de la Diputación de Ávila.

El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua ha inaugurado en el claustro del Torreón de los Guzmanes de Ávila, sede la Diputación de Ávila, la exposición 'Aleluyas de G.A. Bécquer 1836-1870', integrada por los textos realizados por el profesor y escritor soriano José María Martínez Laseca, comisario de la exposición, y las ilustraciones creadas por el artista palentino Ignacio del Río Chicote.

 

La exposición está compuesta por 36 láminas con las que se rinde homenaje a Gustavo Adolfo y Valeriano Bécquer, coincidiendo con la reciente conmemoración del 150 aniversario del fallecimiento casi simultáneo de ambos hermanos, según se ha conocido en la apertura de la muestra.

 

Se trata de una iniciativa artística que refleja la historia de dos vidas -la del escritor y periodista y la del artista- que "discurren en buena medida paralelas", con imágenes y textos que se complementan y permiten situar la historia personal de ambos creadores en su contexto histórico.

 

Un recorrido por los capítulos más representativos de las vidas de ambos hermanos -Gustavo y Valeriano-, entrecruzadas desde su nacimiento, la influencia familiar, la convulsa época histórica que les toca vivir a ambos, los primeros escritos en prosa y verso de Gustavo Adolfo, su estancia en Madrid, sus primeros trabajos, el matrimonio y la separación de Gustavo forman parte de la muestra.

 

Estética esquemática

 

Las primeras diez aleluyas presentan una estética esquemática y simple, algo naif, que corresponden al nacimiento e infancia de Bécquer, como si los recuerdos de esa época no poseyeran contornos delineados y reales.

 

Las siguientes -ocho y nueve- van introduciendo el volumen, el costumbrismo y el realismo; se trata de aleluyas más veraces, no tan esquemáticas como las anteriores.

 

La número diez constituye un dibujo documental y costumbrista, con las características del romanticismo; fantasía, libertad creativa y estilización, que se nota posteriormente en la aleluya número doce, que recrea cuando G.A. Bécquer se traslada a Madrid.

 

La estética de las siguientes combina el volumen, las texturas y el lápiz para alejar los planos -como en la imagen 31- con la idea de dotarlas de veracidad y contexto; se aprecia costumbrismo, romanticismo y fantasmagoría, rasgos afines al Bécquer de las Rimas y Leyendas.

 

Otras aleluyas se caracterizan por presentar cierto grado de surrealismo y en otra de las ilustraciones el artista ha recurrido a un plano general del estudio del pintor con los objetos de su oficio, recreando así la soledad que caracteriza un espacio deshabitado.

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