La Diócesis de Ávila aplaza a septiembre y octubre las comuniones

Comunión. (Foto: Archivo).

Tras su suspensión en el próximo mes de mayo por la crisis del coronavirus.

La Diócesis de Ávila ha acordado aplazar a los meses de septiembre y octubre la celebración de las comuniones ya que la declaración del Estado de Alarma, que al menos se prolongará hasta el 26 de abril, ha impedido que se hayan podido celebrar de forma adecuada las últimas catequesis "que son de singular importancia por tratarse de la preparación inmediata al Sacramento que van a recibir".

 

No obstante, en las parroquias donde haya un número de niños inferior a cuatro y con el consenso de las familias y con "autorización expresa" se podrían celebrar las comuniones en julio y agosto pero asegurando que un mes antes se deben preparar las catequesis.

 

El Obispado, en un comunicado recogido por Europa Press, ha asegurado que que la recepción de la Santísima Eucaristía no es "nunca un acontecimiento privado", ni de la familia del niño que comulga ni de la parroquia en la que se administra este Sacramento por lo que considera que es oportuno esperar a que se puedan celebrar las comuniones "con la mayor participación posible de la comunidad parroquial".

 

Por ello, se aplazan las comuniones a septiembre y octubre y se da la posibilidad de que en aquellas parroquias en las que haya un número elevado de candidatos, a juicio del párroco, puede utilizarse también el mes de noviembre, a condición de que sean antes del primer domingo de Adviento.

 

Autoridades sanitarias

 

Esta decisión de aplazar las comuniones está supeditada a la superación de la pandemia del COVID-19 y a las indicaciones de las autoridades sanitarias y políticas ya que llegado el momento, según esté la situación, la Diócesis "adoptaría las medidas oportunas".

 

Asimismo, se estima que al programar las comuniones es necesario dar a los niños y a las familias un tiempo previo de un mes para que puedan ser preparados en las catequesis.

 

Además, Se sugerirá a los padres de los niños que, dada la delicada situación actual, si sus condiciones económicas se lo permiten, sería de agradecer cualquier donativo a Cáritas destinado a paliar los previsibles efectos de la crisis económica y laboral que se derivará de esta pandemia.