La cultura del Valle del Tiétar centra el nuevo número de Trasierra

La Sociedad de Estudios del Valle del Tiétar (SEVAT) publica el duodécimo número de Trasierra. Este boletín, órgano impreso de SEVAT, pretende seguir estudiando el patrimonio histórico, monumental, lingüístico, etnográfico y medioambiental del valle del Tiétar. SEVAT comenzó la edición de Trasierra el pasado 1997 incluyendo los contenidos de su ciclo de conferencias anual, al que se agregaron otros artículos de interés.

Este nuevo volumen, el duodécimo correspondiente al bienio 2016-2017, afianza, aún más, los objetivos culturales de SEVAT, y su dedicación al Valle del Tiétar. La portada vuelve a ser un montaje gráfico con elementos figurativos alusivos a su contenido, nueva obra del artista plástico, Rafael Arrabal. Este número de Trasierra incluye nueve artículos con temas variados, pero todos poseen un elemento común que es presentar un aspecto inédito sobre la cultura del Tiétar.

 

El primer texto se titula “El enigma del Baile de las castañeras en Nuestra Señora de Chilla (Candeleda)”. Los autores son el profesor Juan Antonio Chavarría Vargas y el investigador Isaac Rodríguez. El contenido, que desarrolla una intriga artístico-novelesca, pone en evidencia la relación existente entre dos grandes obras artísticas de inicios del siglo XX: una novela de Pío Baroja (La dama errante) y un grabado (aguafuerte) de su hermano Ricardo (Baile de las castañeras en Nuestra Señora de Chilla). Ambas son fruto de un viaje que efectuaron, junto al escritor Ciro Bayo, por el Tiétar abulense y la Vera extremeña en el otoño de 1906.

 

El segundo artículo, del arqueólogo malagueño Juan Ramón García Carretero, tiene por título “La placa decorada de Lanzahíta (Ávila)”. Este aborda el estudio de una placa grabada de pizarra procedente de Lanzahíta, correspondiente a un hallazgo fortuito en las inmediaciones de una estructura funeraria megalítica: el dolmen de la Dehesa de Robledoso, y que por el momento se convierte en el primer descubrimiento de una de estas piezas en la provincia.

 

La revista continua con el texto “La Dehesa de Hoyuelas de La Adrada: de propiedad comunal a explotación privada (1500-2015)” del profesor Francisco Javier Abad Martínez, miembro notable del consejo de redacción de Trasierra Se trata de una síntesis sobre una dehesa comunal. Un ejemplo de recurso importante para los municipios, pues proporcionaban rentas por arriendo, pastos, leña, bellotas, y en algunos casos cultivos. Esta dehesa y otras del valle del Tiétar resultan hoy día un modelo de ecosistema, un paradigma de equilibrio entre vegetación y explotación humana, encerrando en su interior una biodiversidad de gran riqueza, y por lo tanto dignas de cuidado y conservación.

 

El cuarto artículo se denomina “El altar rupestre de El Canto de los Pollitos en Sotillo de la Adrada”. Su autor es el joven historiador Diego Cortecero García. El Canto de los Pollitos es un pequeño cerro al Oeste de Sotillo de la Adrada. Lo peculiar de este lugar es la presencia de rocas de gran tamaño con forma de ave y huevo en su punto más alto. Se plantea la posibilidad de que se trate de un antiguo lugar sagrado de época prehistórica. Marcas en las piedras, oquedades con desagües, y alineación con astros son, entre otros, algunos de los indicios que llevan a formular esta hipótesis.

 

El volumen prosigue con el texto “El símbolo de la @ en las rentas de Villarejo y Mombeltrán en el siglo XVI” de los investigadores Ernesto Pérez Tabernero y María Isabel Barba Mayoral, habituales colaboradores de SEVAT. Los autores documentan la existencia de documentos más antiguos que la cita existente de 1536 con el símbolo de la @. Esto se ha encontrado analizando las rentas que Villarejo y Mombeltrán pagaban en el siglo XVI al duque de Alburquerque, señor de Mombeltrán y su Tierra. Así, dicho símbolo aparece ya desde 1509, en principio como abreviatura del azumbre al referirse al agua de azahar, si bien posteriormente se consolida a lo largo del siglo XVI como abreviatura de la arroba propiamente dicha. Además de las referencias relacionadas con el símbolo de la @, se han obtenido también importantes datos económicos y otras informaciones de interés.

 

El sexto artículo se titula “Un nuevo hallazgo arqueológico en el valle del Tiétar: La Abantera (Mombeltrán)” de los investigadores David Martino Pérez y José Luis Sánchez Sánchez. Estos presentan un posible nuevo hallazgo arqueológico en el Tiétar. Se trata de un complejo cultural (hábitat, área ritual, etc.) que ocupa toda la cumbre amesetada del monte conocido como La Abantera, en el término municipal de Mombeltrán. En este asentamiento “prevetón” o quizás “protovettón””, con posible datación a finales de la Edad del Bronce o principios de Cogotas I, pueden apreciarse un buen número de pilas o cazoletas con canales de intercomunicación, un recinto cuadrangular de grandes piedras dolménicas, un representativo conjunto cerámico y la presencia de un ídolo pétreo oculado en la zona del área ritual.

 

La revista continúa con el texto “El pino cascalbo (Pinus nigra) en el valle del Tiétar” del investigador Fernando Moreno Saugar. El pino laricio o cascalbo, Pinus nigra salzmanii, tiene en el valle del Tiétar el límite sudoccidental de su extensa área de distribución. El autor presenta en su estudio algunas peculiaridades de esta especie y su presencia en la Trasierra abulense.

 

El octavo artículo corresponde a los arqueólogos Francisco Ramos y Diego Cortecero García con “Notas sobre el castro de El Castrejón de Escarabajosa (Santa María del Tiétar)”. Se trata de la aportación, por primera vez, de diferentes datos informativos sobre el tan citado, pero a la vez desconocido, castro vetón de la antigua Escarabajosa.

 

La revista se cierra con un texto sobre la conocida Ronda de los Pastores de Casavieja de José María González Muñoz. El contenido muestra un nuevo enfoque del origen de esta tradición, ciertamente arraigada en el Alto Tiétar, pero es en Casavieja donde se la dotó de una peculiar evolución y una pervivencia más allá del siglo XX.

 

Las entidades colaboradoras del duodécimo número de TRASIERRA han sido la Institución Gran Duque de Alba de la Diputación de Ávila y los ayuntamientos de Casavieja, Sotillo de la Adrada, Mombeltrán, La Adrada y Lanzahíta.

 

Con este nuevo número TRASIERRA se afianza como la revista más longeva del valle del Tiétar abulense. Todos los contenidos anteriores de las publicaciones de SEVAT se pueden consultar, de manera gratuita, en la página de Internet: www.sevatrasierra.org.

 

Durante el 2017 la Sociedad de Estudios del Valle del Tiétar está preparando diferentes presentaciones del nuevo número de TRASIERRA. La primera está inicialmente planificada para el sábado 7 de enero en la villa de Mombeltrán