La cuesta de enero más peligrosa
Cyl dots mini

La cuesta de enero más peligrosa

Rebajas de enero en el escaparate de un comercio en Ávila. Foto: Ical

Castilla y León debe poner el acento, más que nunca, en proteger tanto la salud vital como la salud económica: es imprescindible acertar con las restricciones y acompañarlas de unos apoyos suficientes que no terminan de llegar. 

Castilla y León encara la peor cuesta de enero de su historia reciente. Ni la crisis de deuda soberana y el final de la 'burbuja' del ladrillo causaron un agujero tan profundo en la economía. Con 29.000 parados más y 16.000 empleos destruidos, la crisis del coronavirus está llevando al límite la resistencia del tejido económico, sometido a un parón total desconocido: el empleo está ya tocado y pronto empezaremos a ver los efectos en las empresas y la actividad. Y los próximos meses no serán mejores: nunca lo han sido y hay más motivos que nunca para estar preocupados.

 

El comienzo de cada año es siempre un momento delicado. Al final del ejercicio anual, muchas empresas y negocios hacen cuentas y deciden su futuro. Buena parte de ellas decide poner fin a su trayectoria por falta de viabilidad, pero en nuestra tierra también por falta de relevo generacional o por la jubilación de su titular. Los dos primeros meses del calendario son terroríficos para muchas empresas y autónomos, una travesía por el desierto que muchos hacían sólo porque se compensa con el resto del ejercicio.

 

Nunca son fáciles enero y febrero, pero este año hay que contar también con los estragos que ha causado el Covid, cuyos efectos han alcanzado de lleno actividades que siempre se habían mantenido al margen por su alta implantación y situación en el panorma económico y laboral, como son la hostelería, el turismo y el comercio. Movidas por la actividad, muchos de estos negocios aguantaban el tipo, pero este año enero y febrero se anuncian críticos. Si otros años los motivos para no tirar la toalla había que buscarlos mirando a la Primavera, tras un 2020 nefasto muchos ya no tienen horizonte al que mirar. La amenaza, ya real, de una 'tercera ola' lo pone todo cuesta arriba.

 

Ante este panorama, el Gobierno de Castilla y León debe poner el acento, más que nunca, en proteger tanto la salud vital como la salud económica, ese delicado y variable equilibrio. No hay duda de que, en lo más duro el primer confinamiento, evitar la sangría en los hospitales era el único objetivo posible. Pero después se ha puesto de manifiesto que es imprescindible la otra supervivencia, la de empleos y empresas. La Junta, y su presidente, ya lo verbalizan ante las nuevas restricciones que se han decretado para Ávila, Segovia y Palencia, y que se insinúan para el resto más pronto que tarde.

 

Cerrar de nuevo barras, interior de hostelería, centros comerciales, gimnasios... Tiene un impacto demoledor en nuestra economía: el consumo, el empleo y la actividad se resienten como en pocos sitios. Por eso se ha pedido insistentemente responsabilidad durante las fiestas navideñas. Si no lo hemos sido, ya no tiene solución: la nueva ola va a demostrar si fuimos o no prudentes. El efecto de tres trimestres de pandemia ya lo conocemos y no hay que ser un entendido para comprender que si perdemos también el comienzo de 2021 el golpe en la actividad será irreparable durante muchos meses. En esta cuesta de enero nos jugamos no ya poder compensar el peor mes de negocios y empresas

 

Ante un nuevo cierre de actividad en un sector vital para la economía regional, es imprescindible acertar con las restricciones y acompañarlas de unos apoyos suficientes. Se anuncian nuevos 'paquetes' de ayuda, pero estos no terminan de ser lo que quieren, piden o necesitan los afectados. Y eso sólo significa una cosa: que los estímulos no llegan a quienes los necesitan. La Junta tiene que esforzarse al máximo para acertar con su diseño, evitando aparentes contradicciones: haber ayudado a preparar terrazas y ahora prohibir algunas de ellas no encaja. Y los planes hay que dotarlos con toda la pólvora económica que esté en sus manos, porque incluso todo lo que se aporte va a ser poco. Sólo así conseguiremos que muchos logren ver el final de la peor cuesta de enero de la historia reciente. Nos va en ello el futuro de los próximos años.