La Cuenca Hidrográfica del Duero perderá hasta 64 km² de la superficie total de los hábitats riparios en el 2100, según un estudio de la UCAV
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La Cuenca Hidrográfica del Duero perderá hasta 64 km² de la superficie total de los hábitats riparios en el 2100, según un estudio de la UCAV

grupo de investigación TEMSUS de la Universidad Católica de Ávila (UCAV)

El grupo de investigación TEMSUS de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) continúa desarrollando las investigaciones del proyecto DUEROCHANGE, financiado por la Fundación Biodiversidad a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

El grupo de investigación TEMSUS de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) continúa desarrollando las investigaciones del proyecto DUEROCHANGE, financiado por la Fundación Biodiversidad a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El estudio ha podido avanzar en la modelización de las redes hidrológicas, tanto para la situación actual como para los diferentes escenarios climáticos y horizontes temporales estudiados, para lo que se han analizado las proyecciones regionalizadas de las temperaturas y precipitaciones obtenidas en la Acción 1 del presente proyecto.

 

De los resultados se concluye que las acumulaciones de flujo disminuirán hasta un 12,42% para el año 2100. Todo ello hará que el ancho ripario decrezca en un 3,4% de cara al año 2100, debido al descenso de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas.

 

Tras la delimitación de los hábitats riparios para la Cuenca Hidrográfica del Duero, se concluyó que la superficie total de esos hábitats disminuirá desde la actualidad al año 2100, suponiendo una reducción de hasta el 5,16%. Esta pérdida, traducida a superficie supondrá una pérdida de hasta 64,25 km².

 

En la tercera fase del proyecto, se ha evaluado la conectividad de los entornos riparios de la Cuenca Hidrográfica del río Duero en función de las variaciones producidas por el calentamiento global, centrándose en la localización de áreas críticas para el mantenimiento de la conectividad estructural de los ecosistemas riparios. Esta evaluación ha demostrado que la superficie de núcleos de ecosistemas riparios se verá reducido en hasta un 4,7% con respecto a la actualidad. Por el contrario, se constata que la superficie ocupada por corredores (áreas que conectan físicamente fragmentos de hábitat), aumentará sensiblemente hasta el año 2100.

 

De esta forma se han localizado áreas críticas para el mantenimiento de la conectividad, que serán objeto de caracterización ecológica en futuras acciones del proyecto. Estas áreas críticas objeto de inventario se encuentran repartidas en las diferentes provincias de Castilla y León, excepto Zamora. De estas áreas, 8 de ellas corresponden a hábitats que representan corredores críticos y las otras 10 a hábitats representativos de núcleos críticos.

 

En definitiva, el estudio de la conectividad de los hábitats riparios es fundamental, ya que es de vital importancia su mantenimiento y conservación, pues a mayor conectividad, mayor intercambio poblacional (las poblaciones pueden mantenerse estables cuando hay conectividad), y mayor capacidad de resiliencia. Es decir, los hábitats se van a poder restablecer más rápido y tendrán mayor capacidad de recolonización tras grandes perturbaciones.

 

El mantenimiento y fomento de la conectividad redundará en una mayor persistencia local y regional, y sobre todo en una mayor adaptación frente al cambio climático. La conectividad de estos hábitats puede convertirse, por tanto, en una estrategia adaptativa al cambio climático, que será objeto de estudio en las siguientes acciones del proyecto DUEROCHANGE.

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