La crisis sanitaria dejará el «mejor julio de todos los tiempos» en los alojamientos rurales abulenses

Casa rural. (Foto: Archivo).

Aunque el sector advierte que el miedo provocado por los rebrotes podría volver a echar atrás las reservas.

La Asociación de Turismo Rural y Activo de la Provincia de Ávila (ATRA), integrada en CONFAE, asegura ver incrementada su ocupación en un mes de julio «que puede llegar a ser el mejor de todos los tiempos».

 

Después de tres meses «horrorosos para el sector», debido a la crisis sanitaria y económica, la búsqueda de estos alojamientos se ha incrementado por su intimidad y aislamiento de las grandes ciudades y zonas más pobladas.

 

La presidenta de esta asociación, Eva Meneses, asegura que en cuanto a posadas y hoteles rurales, la demanda es elevada: «Se buscan sitios pequeñitos, con poca gente, estar en medio de la nada».

 

Lo mismo ocurre con las casas rurales, asegura Rodrigo Martín, vicepresidente de este colectivo. «Se buscan alojamientos independientes y con piscinas, en primer lugar; y en caso de no encontrarlos, los clientes inciden en que al menos las casas sean independientes, que el espacio sea muy personal».

 

Tras un mes de junio escaso de reservas como pocas veces ha habido, ahora en el verano esperan remontar y recuperar gracias a la búsqueda de soledad de la clientela.

 

«Nuestro mes siempre es el de junio, es un mes de despedidas de solteros, de reservas de grupos sociales, clases de colegios, profesores, equipos deportivos… Pero este año no ha habido este tipo de reuniones», asegura Martín. Por esta razón, y por el elevado número de reservas que se están produciendo, «el mes de julio va a ser el mejor de todos los tiempos», señala el vicepresidente, "con una ocupación histórica, desde el punto de vista de casas rurales".

 

Lo mismo ocurre con las posadas y hoteles rurales. «Se está produciendo un número elevado de llamadas reservando este tipo de alojamientos», explica Meneses, «gente que busca alejarse de las ciudades, de los núcleos grandes de población». Pero en cualquier caso, este tipo de establecimientos «funcionamos mejor en invierno que en verano, acuden grupos menos numerosos, sobre todo parejas, y hasta finales de agosto o septiembre no se empieza a notar la temporada».

 

La mayor clientela de las casas rurales, «hasta un 95%, proviene de Madrid», apunta Martín, a quienes siguen «los vallisoletanos, toledanos y segovianos». En las posadas y hoteles rurales ocurre lo mismo, aunque después de los madrileños, acude buscando este tipo de alojamientos gran cantidad de clientes «del norte de España».

 

Una crisis profunda

 

A pesar de las buenas expectativas, los tres meses de cierre debido a la pandemia han sido «durísimos». En cuanto a las posadas y hoteles rurales, Meneses apunta: «Son normalmente establecimientos pequeños, regentados por familias que, durante tres meses malísimos, han tenido que asumir muchos gastos fijos». A estos gastos hay que sumar el hecho de que «quien más o quien menos se estaba, o estaba ya, aprovisionando para la Semana Santa y el puente de mayo».

 

Pero no ha sido lo único en contra. El mes de junio, que había inundado de reservas varios establecimientos de este tipo debido a una de las juras de la Escuela de Policía de Ávila, «se ha evaporado. Ha sido un batacazo increíble porque ese tipo de eventos nos salva casi medio año, junto con las juras de septiembre, las cuales tampoco parce que vayan a tener lugar».

 

El sector acogió la apertura «con ganas», señala la presidenta, «y cuando nos dijeron que podíamos abrir, el teléfono sonaba mucho». Pero, según Meneses, no hay que confiarse: «al igual que para reservar, también se está llamando últimamente para cancelar por el tema de rebrotes». Es responsabilidad de todos no caer de nuevo en una mala situación y que haya que volver a cerrar.

 

En cualquier caso asegura que los clientes «agradecen las medidas de seguridad dentro de los establecimientos, son muy exigentes en este sentido», aunque sí señala «la necesidad de muchos de los autónomos en el sector del turismo rural de estar más arropados e informados».

 

Por último también se apunta a una escasa promoción en el extranjero de este tipo de turismo. «La promoción como tal de España en el exterior son las costas, al turismo de interior le cuesta engancharse a ese carro porque la promoción tampoco es la adecuada; no solo por parte de las instituciones sino también nuestra. Somos pequeños y llegamos a donde llegamos».

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