La centenaria historia del Restaurante Casa Zamora

Desde que en 1918 abriera sus puertas Casa Pardo, actual Restaurante Zamora, esta popular casa de comidas vallisoletana ha escrito una historia que rescata TRIBUNA en el año de su centenario. 

Celes y su esposa Jovita, que dan nombre al popular CEYJO.

Esta es la historia de una casa de comidas que ha cumplido cien años en Valladolid. Esta es la historia del Bar-Restaurante Zamora que en 1918 abrió sus puertas y ha acompañado a los vallisoletanos a diario en sus tapeos, chateos y, por supuesto, en almuerzos y cenas en este popular establecimiento, ubicado en Correos 5.

 

Un siglo hace desde que Mariano Prado y Marcela Diéguez, dos vallisoletanos, comenzaran esta historia con la apertura del Restaurante Casa Prado. Habían adquirido el bajo del edificio construido años atrás (1903) en la calle de Correos. Lo recuerda Fernando Arribas, quien años más tarde y por tradición familiar también trabajaría en el negocio.

 

“Por aquel entonces el bar no tenía la misma disposición que ahora. La barra estaba al lado contrario, encima de la bodega donde se guardaban los pellejos de vino”. Fernando Arribas, hoy alejado del mundo de la restauración y centrado en su carrera como mago e ilusionista, recuerda la trágica historia que hizo que los primeros propietarios, sus tíos-bisabuelos, dejaran el restaurante.

 

“Junto a Mariano y Marcela trabajaba en el bar una sobrina, Carmencita. Su tío Mariano bajó a la bodega y la trampilla se le cayó en la cabeza. No le ocurrió nada, pero su sobrina se temió lo peor, hasta tal punto que murió del susto. La pareja entró en depresión por esta circunstancia y en 1919, tan solo un año después de su apertura vendieron el restaurante”, recuerda Arribas, mientras muestra la fotografía de “tía Marcela” y su marido.

 

Los primeros propietarios: Mariano Prado y Marcela Diéguez

 

Pedro y Aurelio Zamora eran agricultores en la localidad zamorana de Quiruelas de Vidriales. Pero en 1919 se les presenta la oportunidad de adquirir el restaurante vallisoletano para lo que tienen que vender sus tierras. Se instalan en Valladolid y Casa Pardo pasa a llamarse Restaurante Zamora, “por el apellido de sus nuevos propietarios que coincide con su provincia además”. Hasta 1951 fue la familia Zamora quien regentó el negocio, que también emprendió otras aventuras como la de una conocida tienda de muebles.

 

Once años mantuvieron abierto el céntrico restaurante sus nuevos propietarios Santos Blancos y Eudiviges hasta que por fin recae en manos de la familia Arribas, en 1962. Fue en ese año cuando Celestino Arribas ‘Celes’ (el padre de Fernando Arribas) –llegado de la provincia segoviana- se hace con la propiedad y pone la primera piedra de la saga familiar, que más de medio siglo después continúa en Valladolid. Celes ya sabía lo que era la hostelería. Era muy conocido por su Bar Celes, en la calle Gallegos, donde ponía unos exquisitos mejillones

 

Otro de los grandes nombres de la historia es José Luis Burgos Arribas, sobrino de Celestino Arribas, que pronto comenzó a trabajar con su tío y a conocer los secretos y vericuetos del negocio. El alma emprendedora de Celes hizo que no se conformara con un solo restaurante, por lo que también puso en marcha el popular CEYJO, que toma las dos primeras letras del nombre de Celestino y las de su mujer Jovita.

 

Celes y José Luis Burgos, tras la barra del Restaurante Zamora

 

En 1992, con una importante reforma, José Luis Burgos y su hermano Alejo se hacen cargo definitivamente del Zamora hasta que llegó la jubilación en 2013, año en el que los hijos de José Luis, Alejandro y David, toman las riendas del negocio familiar, pero antes se encargan de dar un nuevo giro a la decoración para adaptarlo a los tiempos, con una profunda reforma, hasta dejar el bar y el restaurante como hoy lo conocemos, “con una nueva imagen mucha más actual”.

 

Alejandro Burgos dice que cuando su padre decidió jubilarse y él y su hermano se encontraban en situación de desempleo. “Siempre tuvimos en la cabeza poder dedicarnos a esto. Yo había trabajado dos años como extra durante los fines de semana”. “Y yointerrumpe David- había tenido un bar de copas. Supongo que las circunstancias nos hizo tomar la decisión”.

 

Mariano Prado y Marcela Diéguez abrieron en 1918 Casa Prado

 

Pero las de 1992 y 2013 no fueron las únicas reformas. En 1965 se cambió la disposición de la barra y tres años más tarde, en 1968, se adquiere el local contiguo (Correos 7) para construir un nuevo comedor. En la actualidad Restaurante Zamora tiene capacidad para casi 70 comensales. “Ofrecemos una cocina que, basada en lo tradicional, tiene un concepto actual con un amplia variedad de tapas en barra”.

 

Fernando Arribas, ocho años (1983-1991) en Restaurante Zamora, interviene. “No tiene nada que ver con lo de antes. Prácticamente solo se trabajaba con patatas bravas, chorizo, boquerones, torreznos…” También ha cambiado el concepto de chateo. “A diario venían pandas de amigos, que se podían tomar cinco o seis rondas, sin embargo el fin de semana se solía acudir con la familia, con los hijos”. Entre risas recuerda una leyenda urbana, de una pandilla que llegó a tomarse más de cien vinos “por cabeza”. La sonrisa se transforma en un halo de melancolía cuando relata que todos los sábados organizaba “una cena mágica con espectáculo”.

 

Alejandro y David, los actuales propietarios, dicen que la situación de la hostelería es ahora mismo “inestable”, aunque ellos no se quejan porque están en el centro y eso siempre es una ventaja. “Los periodos más fuertes son Navidades, Ferias y Semana Santa donde duplicamos plantilla”, aseguran los gerentes del negocio que da empleo a seis trabajadores. Hasta en eso también ha cambiado. Fernando y José Luis dice que la época más voyante décadas atrás era el mes de agosto. Los trabajadores de FASA descansaban y eso se notaba en el negocio. “Eran sus vacaciones”, apostilla Fernando. “Y también durante ese mes venían muchos ciudadanos del Norte a Valladolid”, concluye José Luis.

 

La conversación, salpicada con multitud de anécdotas e ilustrada por fotografías de las diferentes épocas de las que ha sido testigo de excepción el Restaurante Zamora, termina con un emotivo brindis. En el recuerdo, Celes, aquel hostelero que escribió un importante capítulo en la historia centenaria del Restaurante Zamora.

 

José Luis Burgos, junto a sus hijos David y Alejandro.