La campaña de vacunación frente a la gripe comienza en Castilla y León el martes 29 de octubre

Vacunación de la gripe

La Junta ha adquirido 620.000 vacunas antigripales para su utilización durante la campaña autonómica que presenta como novedad, en esta ocasión, la ampliación de los grupos de riesgo sanitario a bebés prematuros y pacientes con cualquier trastorno de la coagulación.

La Consejería de Sanidad iniciará la campaña de vacunación frente a la gripe y el neumococo el próximo martes 29 de octubre, según la orden que se publica en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl).

 

El personal de enfermería administrará la vacuna frente a la gripe y el neumococo a la población diana cuya vacunación se recomienda.

 

El presupuesto destinado a este suministro es de 3.126.240 euros (1.248.000 euros para la tetravalente y 1.878.240 euros, de la adyuvada inactivada) y la distribución provincializada de las vacunas, con remanente autonómicos de casi 29.000 unidades, es el siguiente: Ávila 45.000 dosis, (15.800 tetravalentes y 29.200 adyuvadas); Burgos, 83.000 (25.000 y 58.000); León, 109.530 (29.100 y 80.430); Palencia, 40.330 (12.880 y 27.450); Salamanca, 76.650 (21.350 y 55.300); Segovia, 38.000 (12.000 y 26.000); Soria, 23.530 (7.100 y 16.430); Valladolid, 124.060 (44.400 y 79.660); y Zamora, 51.130 (14.620 y 36.510).

 

Novedades: prematuros y pacientes con trastornos de la coagulación

 

La campaña autonómica 2019 de vacunación frente a la gripe mantiene el uso de la vacuna tetravalente, iniciado en 2018 e incorpora dos nuevas indicaciones de vacunación: para niños de entre seis y dos años con antecedentes de prematuridad (nacidos por debajo de las 32 semanas de gestación); y para personas con cualquier trastorno de la coagulación.

 

Se recoge así las recomendaciones emanadas de la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud y aprobadas por su Consejo Interterritorial.

 

Precisamente y recogiendo las recomendaciones en este sentido de este organismo, la Junta va a incidir, además de en la vacunación de la población de 65 años y más, en la vacunación de profesionales sanitarios y de embarazadas, con el fin de alcanzar el 65% de cobertura vacunal en el primer grupo poblacional y del 40% en estos dos últimos colectivos.

 

El resto de pacientes que tiene recomendada la vacunación frente a la gripe al formar parte de los grupos se concreta, con carácter general, en personas adultas y niños mayores de seis meses que padezcan enfermedades crónicas -pulmonares, cardíacas, renales, hepáticas, oncológicas, neuromusculares graves, diabéticos, inmunodeprimidos, etc.-; personas con discapacidad y/o déficit cognitivo -síndrome de Down, demencias, etc.-; pacientes crónicos institucionalizados; niños y adolescentes, de entre seis y dieciocho años, que reciban tratamientos prolongados con ácido acetilsalicílico, por la posibilidad de desarrollar el síndrome de Reye tras la gripe; personas con obesidad mórbida -índice de masa corporal superior a 40-; y mujeres embarazadas, en cualquier momento del embarazo.

 

La recomendación de vacunación se extiende también a residentes en instituciones cerradas -centros o instituciones geriátricos y centros de asistencia a enfermos crónicos, disminuidos psíquicos, etc.-; a trabajadores sanitarios; a personas que puedan transmitir la gripe a pacientes de riesgo: trabajadores de centros asistenciales de mayores, trabajadores sociales de similar dedicación -atención a crónicos- y cuidadores y convivientes con personas de riesgo; servicios esenciales para la Comunidad: bomberos, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, Protección Civil, etc.); trabajadores de granjas y mataderos de aves y otros relacionados con el medio ambiente; y personal educativo, especialmente de guarderías y de centros de Educación Infantil.

 

Esta vacunación se realiza como consecuencia de una decisión de la autoridad sanitaria en materia de salud pública por un riesgo epidemiológico y en aras de preservar la salud colectiva y la de las personas con mayor riesgo epidemiológico y en aras de preservar la salud colectiva y la de las personas con mayor riesgo a de desarrollar complicaciones por esta enfermedad, por lo que no requiere diagnóstico ni prescipción previa.

 

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