Junta y Mapa extienden a Gavilanes y Pedro Bernardo las labores de restauración por incendios

incendio de Gavilanes. (Foto: Archivo).

Tras el incendio que ha tenido lugar en sus términos municipales este verano.

La Consejería de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) harán extensivos, a partir de este jueves, 17 de octubre, a las localidades de Gavilanes y Pedro Bernardo, en la provincia de Ávila, los trabajos denominados 'acolchado de suelo con paja de cereal' en zonas afectadas por incendios.

 

Estos trabajos ya se han llevado a cabo en la Sierra de Guadarrama el pasado mes de septiembre para restaurar los terrenos afectados por el fuego y los buenos resultados obtenidos con esta técnica en el Parque Nacional han aconsejado ponerla en práctica también en las localidades abulenses que sufrieron un incendio a primeros de julio.

 

Así, personal técnico de la Consejería y del Ministerio procederán a este 'acolchado', que consiste en la suelta de pacas de paja desde el aire con el fin de reducir la degradación del suelo por efecto de las cenizas y la erosión provocadas por el virulento incendio iniciado el pasado 28 de junio que afectó a las localidades de Gavilanes y Pedro Bernardo, en la provincia de Ávila, han informado a Europa Press fuentes del Gobierno autonómico.

 

Dos helicópteros y sus respectivas cuadrillas helitransportadas, uno desde la base de Piedralaves y el otro desde el puerto de El Pico, dejarán caer sobre los terrenos afectados por el incendio 130.000 kilos de paja, 100.000 en la zona de Serranillos y el resto en Gavilanes.

 

La misma técnica de 'acolchado de suelo con paja de cereal' se acaba de emplear en la restauración de los terrenos del incendio de Guadarrama y los buenos resultados han aconsejado hacer extensivos estos trabajos a la zona del incendio de la provincia de Ávila.

 

Buena eficacia

 

La experiencia de esta técnica ha demostrado su eficacia en la protección directa del suelo y evitar así riesgos erosivos, sobre todo en zonas vulnerables, como son aquellas en que el terreno ha quedado sin cobertura vegetal. Esta actuación es esencial para minimizar los aportes de cenizas y partículas de suelo sobre todo a los arroyos, que en muchas ocasiones abastecen de agua a las poblaciones cercanas.

 

Este incendio forestal se declaró el pasado 28 de junio, a más de 1.000 metros de altitud, en medio de la mayor ola de calor registrada en España, con temperaturas relativas récord para la época.

 

El inicio del fuego se debió al contacto de una línea eléctrica con el arbolado y afectó a una superficie de algo más de 1.400 hectáreas. En su extinción hubo situaciones de trabajo y control del incendio muy difícil, debido sobre todo a la coincidencia de temperaturas muy altas durante todo el día y la noche y vientos de más de cien kilómetros por hora que, sumado a la altitud y la pendiente, favorecieron el avance de las llamas.

 

Desde entonces, la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación han venido ejecutado de forma coordinada actuaciones hidrológico-forestales de emergencia en el área afectada por el incendio forestal, con el objetivo prioritario de frenar la degradación y reducir las pérdidas de suelo y cenizas por erosión.