Internet en la Castilla y León rural: un mapa con demasiados blancos
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Internet en la Castilla y León rural: un mapa con demasiados blancos

La comunidad no puede permitirse que miles de sus habitantes no tengan una conexión 'decente' a Internet o problemas con el teléfono: es una brecha inasumible para negocios, sanidad o educación y hay que cerrarla ya.

Este verano uno de los deportes más practicados en los pueblos de Castilla y León ha sido el senderismo... para buscar un punto en el que hubiera cobertura de datos y voz para el móvil. Con frecuencia, vecinos habituales y ocasionales tenían que encaminarse a un punto alto del municipio de turno para ver aparecer las ansiadas 'rayas' de cobertura que permitan usar aplicaciones de mensajaría, acceder a las redes sociales, consultar correo electrónico o hacer una simple llamada. La excursión era la única manera de que los móviles, en los que ahora está toda nuestra conexión con el mundo, estuvieran operativos y subir al cerro (cuando no encaminarse a cementerios o descampados) ha acabado por ser la mejor solución.

 

La situación es más que una anécdota incómoda: es una realidad inadmisible, otra más de las carencias que lastran el desarrollo y la vida en nuestro territorio. Porque además los hay que lo han tenido peor: pueblos en los que los negocios han tenido sus datáfonos aparcados porque no había cobertura ante el aumento de usuarios por las vacaciones. O las ADSL que no dan para conectar con recetas o educación. Esas carencias se dibujan en mapas de diferentes colores que recogen la pérdida de población y de renta, la lejanía a servicios básicos, la disponibilidad de una sucursal o un cajero, y en todos ellos Castilla y León aparece siempre en los tonos negativos. En el caso de la cobertura de Internet, ese color es el blanco o el morado.

 

Desde hace años, el mapa del acceso a una conexión estable de Internet tiñe amplias zonas de Castilla y León con los tonos más preocupantes. En blanco, por el color que corresponde con aquellas zonas que carecen de un acceso a velocidad de 'primer mundo'. Esos espacios 'vacíos' abarcan casi toda la comunidad cuando se trata de velocidades aceptables: hay muchos incluso donde no hay ADSL de 10 o hasta de más de 2 megas; la cobertura de más de 30 megas con redes inalámbricas tiene también muchos blancos y el mapa de acceso a conexión por encima de esa velocidad tiene espacios vacíos.

 

Pero lo más sangrante son los puntos 'morados', numerosísimas zonas que no tienen cobertura de redes de banda ancha, ni tampoco previsión para recibirla por parte de un operador en un plazo de tres años con base a planes de inversión creíbles. Para quien tenga curiosidad, el mapa (del ministerio) se puede consultar en este LINK. Los puntos en morado son zonas que no tienen o no van a tener buena conexión a corto o medio plazo, miles de viviendas del mundo rural, pero también de cercanías de las capitales: a 25 kilómetros de Salamanca hay sitios sin cobertura de móvil ni Internet.

 

La situación es del todo inadmisible. Castilla y León no se puede permitir una brecha tecnológica de semejantes características. Todo el mundo lo sabe. Esta semana el Gobierno ha anunciado las primeras inversiones para extender el Internet de alta velocidad al mundo rural y la Junta se ha fijado como objetivo llegar al 100% de cobertura al menos, 30 megas en 2023 y 100 megas en 2025. Es un comienzo, pero sólo hay que consultar los mapas propuestos en estas líneas para darse cuenta de que queda mucho.

 

Todos los implicados tienen que esforzarse. Tanto operadores como administraciones tienen que poner toda la carne en el asador para poner solución a este problema antes de que los datáfonos que no funcionan o los paseos al cerro del pueblo terminen por espantar hasta a aquellos que vienen una vez al año a nuestros pueblos. Es imprescindible un despliegue potente e inmediato de tecnologías e inversiones para hacerlo posible. Castilla y León no puede perder también ese tren.