Gil Tamayo celebra con los vecinos de San Esteban del Valle la fiesta de San Pedro Bautista

Procesión que traslada la imagen del Santo y la reliquia de la Santa Cabeza de la Iglesia de la localidad a la ermita.

El obispo de Ávila destaca la labor evangelizadora que el Santo desarrolló por tierras de Japón. Fue alanceado en Nagasaki el 5 de febrero de 1.597, bajo el mandato del emperador Taikosama.

Los vecinos de la localidad de San Esteban del Valle han contado en las fiestas de San Pedro Bautista con la presencia del obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, tras su nombramiento el pasado 6 de noviembre. Gil Tamayo concelebró junto a otros sacerdotes la misa en honor del martirio del Santo, nacido en la localidad de las Cinco Villas, alanceado en Nagasaki (Japón), el 5 de febrero de 1.597, bajo el mandato del emperador Taikosama.

 

En su homilía, Gil Tamayo ensalzó la figura de San Pedro Bautista, destacando que fue un gran evangelizador de la fe Católica, a la vez que un aventurero en sus labores cristianas por tierras del imperio del sol naciente. Enumeró retazos de su vida y las vicisitudes que, junto al resto de frailes franciscanos, debieron sufrir para desarrollar la labor cristiana.

 

El lema del obispo de Ávila es: “no he venido a ser servido sino a servir”, algo que para Gil Tamayo es trasladable al santo Pedro Bautista que, según resaltó, entregó su vida predicando la fe de Cristo, enfrentándose para ello al paganismo que imperaba en tierras niponas y a un régimen totalitario. Por eso -dijo- Pedro Bautista, fue un fraile de hace seis siglos, pero que ahora mismo podría ofrecer a toda la sociedad del Siglo XXI los mismos mensajes de espiritualidad que entonces.

 

Procesión

 

Tras la celebración de la misa, el obispo presidió la procesión que traslada la imagen del Santo y la reliquia de la Santa Cabeza de la Iglesia de la localidad a la ermita, construida sobre la casa donde nació Pedro Bautista. Como es tradicional, posteriormente se celebró la subasta de rosarios de castañas cocidas, que los vecinos de San Esteban del Valle realizan, adornados todos ellos con grandes lazos rojos y el remate de los banzos que los vecinos se disputan por ver quién puja más alto.

 

Con la entrada de la imagen de Pedro Bautista en la Capilla, se puso fin al acto religioso de una mañana soleada y un cielo azul, con temperaturas que los lugareños no recuerdan pues lo habitual, como hace años por estas fechas, es que las laderas de la sierra de Gredos estuvieran cubiertas de nieve. El cambio climático ha convertido las fiestas de invierno -como las denominamos los vecinos del pueblo-, en un balneario, y ha dejado para el recuerdo los famosos carámbanos que muchos años pendían de los tejados y la nieve entre las calles.

 

El Vítor, la transformación de un pueblo

 

El momento culmen de la fiesta se produce con la celebración de El Vítor. A las 20 horas los días 5 y 11 de febrero, y a las 22 horas el 7 y 8 de julio, todo el pueblo ataviado con su pañuelo rojo -niños a hombro de sus padres y mayores- va en procesión por la localidad, cantando el himno de San Pedro Bautista. Esta singular procesión fue declarada de Interés Turístico Regional en 1991. El acto se remonta al año 1601, fecha en la que llegó al pueblo Fray Pobre, ensalzando la figura de San Pedro Bautista en Nagasaki y Manila.

 

Cuenta la tradición que, fue tal manifestación de júbilo la que mostraron los vecinos al escuchar las alabanzas que se decían de su paisano mártir en Japón, que todos se echaron a la calle cantando en su honor. De ahí arranca esta celebración que tiene ya más de cuatro siglos de historia. Fray Juan Pobre nos dejó como legado el crucifijo de marfil que Pedro Bautista llevó consigo en toda su evangelización.

 

Como cada noche del Vítor, sea invierno o verano, el pueblo de San Esteban del Valle se transforma. Toda la localidad tiene un olor a tea con resina quemada. Las luminarias lanzan el humo al cielo. Los caballos con sus jinetes acompañan al relatador o recitador Enrique Gómez que, subido en un corcel, enarbola el estandarte con la imagen de Pedro Bautista.

 

Delante de la puerta de la Capilla donde nació el Santo y de donde partió para el convento franciscano de Arenas de San Pedro, Enrique relata su primera décima con voz potente.

 

En San Esteban nació

El Santo Pedro Bautista

Maravilla nunca vista

Que al nacer se realizó

Dios una puerta cerró de la Iglesia en aquel día

Ni el sacerdote podía

Salir de allí a celebrar

Más la partera al llegar

Vio que la puerta abría

 

Gentes de los pueblos cercanos- Villlarejo del Valle, Mombeltrán, Santa Cruz del Valle y Cuevas del Valle-, de Arenas de San Pedro, y otras tras localidades, se mezclan entre los vecinos que les acogen no como forasteros sino como amigos.

 

Es 5 de febrero y apenas se nota el frio del invierno entre las estrechas calles por donde El Vítor transcurre. La música de la gaitilla acompaña las canciones en honor de Pedro Bautista y el ambiente es de enorme alegría.

 

Como es tradición, las dos mayordomas -Purificación González y Lidia Gómez- esperan en el balcón de su casa, con su pañuelo rojo en la frente, la llegada de la cabalgata, donde Enrique declamará una décima en su honor.

 

¡¡¡Los mayordomos al Santo

Con una gran devoción

Todo el año su oración

Dedicaron como manto

Y habrá servido de tanto

En la corte de los cielos

Que les dará los consuelos

Que todos necesitamos

Cuando de aquí partamos

A ver a nuestros abuelos!!!

 

La subida a la Iglesia del Vítor viene precedida de una carrera donde los jinetes lanzan a sus caballos por una empinada calle para ver quién logra la victoria. No hay premio alguno pero es emocionante ver cómo los caballos deben clavar a fondo sus herraduras para volar y no caer en el asfalto.

 

La imagen del Vítor delante de la puerta principal de la Iglesia de estilo renacentista, construida a finales del Siglo XV y comienzos del XVI, es algo emocionante. Erigida sobre una pequeña colina, cualquier décima sobre la vida de Pedro Bautista mezclada con el silencio de la noche suena a algo sublime.    

 

¡¡¡Fue nombrado embajador

Al lado de Taicosama

Hombre orgulloso y de fama

De ser gran dominador

Más Pedro era portador

De una carta interesante

Para España, y al instante

Aquel hombre portentado

Se le ve estar subyugado

Y Pedro sale triunfante!!!

 

Como es costumbre, a continuación se bordea la Iglesia y en una de las puertas junto al cementerio se reza una oración por los difuntos de la localidad. Momento impresionante también.

 

El final del Vítor se produce con el remate de la imagen del Santo en la puerta de la Capilla. Los días 7 y 8 de julio la subasta se celebra en la casa de los dos mayordomos/as. La puja se elevó esta vez hasta los 450 euros.

 

JULIÁN GONZÁLEZ MENÉNDEZ

 

FOTOS: JULIÁN GONZÁLEZ Y GUSTAVO DÍAZ