Firmada el acta, el próximo martes comienza la rehabilitación de los absides de San Pedro

Pablo Luis Gómez, representante de la Fundación Patrimonio Hístorico y presidente de la Fundación Caja de Ávila, y el párroco de San Pedro, Diego Martín, han firmado esta tarde el acta de inicio de las obras de rehabilitación de los tres ábsides de esta emblemática iglesia, que darán así comienzo el próximo martes. Su objetivo principal: resolver los problemas de humedad y desintegración de la piedra.

Con una inversión total de 416.000 euros, que financiarán la Fundación Patrimionio Histórico al 50%, y el obispado y la parroquia de San Pedro el 50% restante, este proyecto de rehabilitación de los tres ábsides de la Iglesia de San Pedro, maravilla del románico situada en el centro de la capital abulense, comenzará sus obras el próximo martes. El objetivo principal de las mismas es acabar con las humedades y la desintegración de la piedra, aunque la actuación será de carácter general, recuperando tanto las fábricas y cubiertas como los bienes y ornamentos del interior.

 

Una obra cuyo proyecto se puso en marcha hace más de seis años, “muy perseguida por la parroquia”, como indicaba Diego Martín, “ya que además de ser una joya arquitectónica es el lugar de recoquimiento de muchos abulenses”, añadía.

 

La rehabilitación de los ábsides durarán en torno a 10 meses y la restauración de los bienes muebles y elementos ornamentales del interior está prevista que finalice en 6 meses. Serán 30 los profesionales en disciplinas varias los que trabajarán en San Pedro: restauradores, arqueólogos, arquitecto, aparejador, montadores, cantero...

 

En la actualidad San Pedro sufre grandes deterioros debido a la humedad por la acumulación del agua de lluvia y la porosidad de la piedra. Problema que afecta además al inteior de la iglesia: a sus pinturas murales, retablos y otros elementos del ábside central y las capillas de La Inmaculada (ábside norte) y San Jerónimo (ábside sur).

 

En el exterior se intervendrá en las cubiertas de los ábsides para restituir su función de cobijo impermeable y de evacuación del agua sin que escurra directamente por los muros dañando la piedra. Asimismo, se van a reparar algunas deficiencias en la base, y se retirará del jardín unos metros con pavimento que impida que el agua se filtre a los cimientos. Este pavimento conducirá el agua a un muro exterior enterrado que recogerá y contendrá el agua del jardín. En las fábricas del exterior se sustituirán algunas piezas.

 

En el interior se han proyectado trabajos de estudio, documentación, limpieza, tratamiento de la piedra, de la pintura y decuración mural, los retablos y las rejas. El taller para restaurar las piezas se instalará en el brazo norte del crucero de la iglesia. Además, está previsto instalar una iluminación adecuada para la óptima contemplación de los bienes.