Falsos mitos sobre el lavavajillas que impiden que le saquemos su máximo rendimiento
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Falsos mitos sobre el lavavajillas que impiden que le saquemos su máximo rendimiento

Lavavajillas

Llenar el lavavajillas nos ayuda a ahorrar, pero sin llevarlo al extremo.

La pandemia de la Covid-19 ha provocado que en el último año hayamos pasado más tiempo que nunca en casa y hayamos utilizado los electrodomésticos más que nunca, como la televisión - aprovechando para ver series y películas para las que nunca teníamos tiempo - el horno - poniendo a prueba nuestras dotes culinarias - o el lavavajillas, un elemento imprescindible que nos ha ahorrado muchísimo tiempo de fregar la vajilla a mano en todo este tiempo en el que apenas hemos comido o cenado fuera.

 

Sin embargo, existen falsos mitos relacionados con este electrodoméstico que ahora de la mano de Beko desmontamos, para que por fin saques el máximo potencial a tu lavavajillas.

 

Los ciclos cortos del lavavajillas, una alternativa más económica.

A pesar de ahorrar tiempo en el lavado, los ciclos cortos no contribuyen a una mayor eficiencia energética, ni mucho menos. Los programas ECO que puedes emplear por las noches son los más sostenibles y se puede llegar a ahorrar hasta un 50% de energía y agua.

 

Lavar los platos a mano disminuye el derroche de agua.

Se trata de una creencia muy arraigada en la sociedad. No obstante, mientras que un ciclo de lavavajillas emplea una media de 10 litros de agua, el lavado a mano puede ser hasta 5 litros superior. Además, tecnologías como AutoDose, dosifica la cantidad adecuada de detergente y agua en función del nivel de suciedad y carga de la vajillas optimizando el uso de agua y detergente, logrando un mayor ahorro en el proceso.

 

Llenar el lavavajillas por completo para ahorrar.

Llenar el lavavajillas nos ayuda a ahorrar, pero sin llevarlo al extremo. Abusar de la cantidad de platos y vasos puede ocasionar daños permanentes en el lavavajillas. Por ello, es fundamental distribuir bien todos los elementos en las cestas y en el espacio. De esta manera, también tendremos un lavado más eficiente.

 

Enjuagar los platos antes de introducirlos en el lavavajillas.

Esta acción implica un consumo medio de 47 litros de agua. La temperatura del agua de los programas de limpieza, situada por encima de los 50°C, elimina cualquier rastro de suciedad en la vajilla sin necesidad de un aclarado previo. Los grandes restos de comida pueden ser fácilmente retirados mediante una espátula o esponja húmeda.

 

El lavavajillas estropea la cristalería.

Realizando un uso correcto del lavavajillas, no existe motivo alguno por el que la cristalería se tenga que dañar. La ubicación correcta de la vajilla en el electrodoméstico resulta imprescindible para evitar ralladuras. Además de los accesorios adicionales, algunos lavavajillas ofrecen programas específicos para la cristalería delicada.

 

Lavar a mano la cubertería.

Actualmente, muchos modelos de lavavajillas cuentan con espacios dedicados a los cuchillos. Es necesario asegurarse de que la marca del cuchillo certifique que puede lavarse en el lavavajillas y que sea de acero inoxidable. También debes tener en cuenta que los cuchillos y tenedores deben colocarse boca abajo en su compartimento, de esta manera no nos cortamos.

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