Fallece el sacerdote abulense José María Arévalo

En estos momentos se puede velar a José María Arévalo en el tanatorio de Antonio Álvarez (Ávila). Mañana viernes, 23 de enero, recibirá cristiana sepultura tras la celebración de exequias que tendrá lugar en la Basílica de San Vicente a las 11,00 horas.

A primera hora de este jueves hemos conocido el fallecimiento del sacerdote diocesano José María Arévalo, quien ha pasado a la casa del Padre a sus 65 años tras una larga enfermedad.


Nacido en la capital abulense, estudió primero en el Seminario, para después continuar sus estudios eclesiásticos en la Universidad Pontificia de Salamanca y en la Universidad de Comillas (Madrid). Fue ordenado sacerdote en octubre de 1980. Su vida pastoral se desarrolla entre varias parroquias de la diócesis.

 

Empezó en Umbrías y Gil-García (entre 1980 y 1988), también en Puerto Castilla (1982), para después desempeñar las labores de párroco de Mirueña, San García de Ingelmos y Mancera de Arriba (entre 1988 y 1994). Más recientemente se estableció en el Arciprestazgo de Piedrahíta, donde ha ejercido como administrador parroquial de Villafranca de la Sierra, Bonilla, Mesegar de Corneja, Tórtoles, Cabezas de Bonilla, Navacepedilla de Corneja, Garganta de los Hornos, San Miguel de Corneja, Navaescurial, Diego Álvaro, Carpio Medianero, San Miguel de Serrezuela, Pascualcobo, Martínez y Arevalillo (entre 2004 y 2013).


Muchos jóvenes estudiantes le recordarán también por su paso por Salamanca, donde fue Director de la Residencia Universitaria Diocesana “Tomás Luis de Victoria” durante cuatro años (entre 1998 y 2002).


Pero, si una faceta ha destacado en la vida de José María Arévalo ha sido la de misionero. En la década de los noventa, pasó cuatro años (1994 – 1998) trabajando en el Seminario de Guinea Ecuatorial, con el que la diócesis tenía firmado un convenio de colaboración. Su interés por evangelizar en los países de misión le llevó años más tarde a partir de nuevo, en esta ocasión a Mozambique, donde llevó a cabo una experiencia misionera entre 2002 y 2004). A su regreso a la diócesis, nunca descuidó esta vocación, fomentando el espíritu  misionero entre quienes lo rodeaban.

 

Uno de sus últimos proyectos fue contribuir a la puesta en marcha de la asociación “Misioneros Voluntarios Solidarios”, que viene desarrollando varios proyectos de cooperación con Angola, país al que viajaba los últimos veranos José María con otros misioneros abulenses.