Estirar los pies durante los pasos de Semana Santa ayuda a los costaleros a evitar contracturas

(Foto: Chema Díez)

Las procesiones caracterizan la Semana Santa y estas pueden suponer un riesgo para la salud podológica de los costaleros, quienes debido al peso que tienen que cargar, pueden sufrir un gran desgaste en los pies y, por ello, en los momentos en los que el paso esté parado deben aprovechar para estirar la musculatura.

No hay que olvidar que el pie tiene muchas articulaciones y estas se mantienen por una estructura de músculos y ligamentos. Para moverse en pasos tan cortos, los costaleros tienen que hacer mucha tensión sobre los pies porque están muy contraídos. Cuando no se estira, no se descarga la tensión del pie y no le damos elasticidad, y se puede sufrir un tirón o rotura de fibras.

 

Se recomienda llevar deportivas como calzado, ya que estas permiten que el peso del paso se descargue en la zapatilla, debido a la capacidad de amortiguación, y no en el pie. Además, si se trata de una procesión en la que los costaleros van descalzos, se debe hidratar bien la piel con crema hidratante antes de que llegue la fecha. No se debe usar la vaselina porque resbala y en la planta del pie no sirve para nada.