Elecciones nacionales de Madrid
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Elecciones nacionales de Madrid

El primer debate y único debate a seis de todos los candidatos al 4M

Opinión de Diego Jalón en Tribuna. 

Esta semana, la gran cita política era el debate en televisión de los candidatos a esas elecciones en Madrid a las que tanto el PP como Podemos y, sobre todo, el Gobierno se han empeñado en dar un carácter nacional. Quizá la mejor prueba de esto último ha sido la decisión de RTVE de repetir la señal de Telemadrid, para que pudiese ser visto en toda España, algo inédito en unos comicios regionales. Y parafraseando a Sánchez cuando hablaba de la Fiscalía, ¿de quién depende RTVE? Pues de Iván Redondo. ¿Y qué pinta un asesor de Moncloa en una campaña de elecciones regionales en Madrid? Pues lo explicó muy bien el otro día el candidato socialista Ángel Gabilondo en una entrevista en El Confidencial de la que, por su interés, reproduzco dos preguntas y sus respuestas:

 

-Pregunta: ¿Iván Redondo participa en la campaña electoral?

-Gabilondo: Iván Redondo sí es verdad que participa en la campaña electoral, pero que participe en la campaña electoral no quiere decir que decide la campaña electoral, ni que el director de la campaña electoral sea él.

-Pregunta: ¿De qué forma participa?

-Gabilondo: Pues de múltiples formas. Muchas veces, asesorando lo que es mejor, o equipos como los que él tiene y que pueden ayudar… A nosotros nos ayuda mucha gente.

 

¿Y por qué ese interés de Redondo en que RTVE, y de paso La Sexta dieran cobertura íntegra al debate? Por un lado, porque estas elecciones son para el Gobierno una cuestión de política nacional. Y por otro, porque dada la escasa audiencia que Telemadrid tiene en esa región, por debajo del 8% de cuota de pantalla, era imprescindible para el plan de Moncloa que ese debate que querían convertir en el punto de inflexión de una campaña que según todos los sondeos no marcha nada bien para sus intereses, pudiera movilizar el voto hacia su candidato. No creo que estén muy satisfechos con el resultado, pero saldremos de dudas el 4 de mayo.

 

Siempre es complicado en un debate a seis dilucidar quién fue el ganador. Pero una vez visto creo que podemos sacar algunas conclusiones. La primera y fundamental es que a falta de un ganador claro, lo que sí hubo es un derrotado, y además por KO. La verdad es que Gabilondo es un candidato que no maneja el medio televisivo. Y desde luego, su fuerte no son los debates. El miércoles vimos mucho más de soso que de serio y formal. Decía Francis Bacon que “los metafísicos se parecen a las estrellas, dan poca luz por estar demasiado lejos”. Y es que claro, un profesor de metafísica, instalado por definición en la duda permanente, no parece la persona más adecuada para hacer propuestas de gobierno o gestionar una comunidad, aunque sea de vecinos. Pero el mayor problema de Gabilondo, que no lo olvidemos ganó las pasadas elecciones en Madrid, no es ese esta vez. Su infierno, como el de Sartre, son los otros. En concreto Sánchez, que le quiere hacer la campaña, e Iglesias, que le quiere hacer el programa electoral.

 

De poco vale que Gabilondo asegure que no va a subir los impuestos si luego viene el del moño a decir que ya se encargará él de convencerle de que sí lo haga. O si en plena campaña la ministra de Hacienda socialista sigue con esa matraca de que Madrid, la región española en la que más impuestos se recaudan y de la que más dinero sale para el resto de autonomías, es un paraíso fiscal con el que hay que acabar. Y así, Gabilondo se queda descolocado. Tanto, que al final del debate, a la pregunta de con quién pactará para formar Gobierno, el de “con este Iglesias no” se pega un tiro en el pie y reconoce que, como Sánchez, él también cuenta con Iglesias: “Pablo, nos quedan doce días para ganar las elecciones”. Apaga y vámonos.  

 

Iglesias, que se ha pasado un año y pico en el Gobierno acosando a la Comunidad de Madrid, acusando de insolidarios a los madrileños y elogiando a ERC, a Puigdemont y a Bildu, es un lastre para Gabilondo y le va a hundir. No hay más que leer ese manifiesto titulado “Ahora sí” en el que “escritores y artistas”, Monedero entre ellos, jaleados por Podemos, aseguran que “es posible conseguir que la derecha, y la ultraderecha, salgan del poder en la Comunidad de Madrid después de 26 infernales años de atentados contra los derechos y la dignidad de la mayoría ciudadana”. A ver, señor Iglesias y señores escritores y artistas, el único infierno y los mayores atentados contra los derechos y la dignidad que ha vivido Madrid en 26 años han sido los del terrorismo etarra de su amigo Otegui. Madrid y toda España.

 

Pero es que Iglesias y su partido son también un lastre para todos los españoles. En el debate prometía Iglesias dentistas y psicólogos gratis, un “Estado empresario” con una empresa pública con tentáculos en todos los sectores productivos y, cómo no, una banca pública. Es el comunismo ramplón de siempre mal disfrazado de progresía. Un plan de ingeniería social ajeno a la economía real que demoniza la iniciativa privada, la pluralidad de opciones y la libertad de elección. Sigue hablando de servicios gratuitos como si los fuera a pagar él y no todos nosotros con nuestros impuestos. Sigue con ese mantra de la “justicia social” que no es otra cosa que la coacción de un gobierno visionario y totalitario que nos conducirá a la felicidad y a una sociedad perfecta en la que todos seremos iguales.

 

El problema no es la desigualdad de la que tanto hablan movidos por la envidia, el verdadero problema es la pobreza. Y la forma de acabar con ella, como tantas veces nos ha demostrado la historia, es la libertad y no un Estado totalitario que anula el mercado y decide e impone la corrección política y la moral oficial. La injerencia gubernamental solo crea más pobreza y anula el mérito y el esfuerzo. Por eso nos quieren camelar con lo de que nos lo van a dar todo “gratis”. ¿Hay algo más antisocial que decirle a la gente que no tiene que contribuir al progreso de la sociedad con su trabajo y su esfuerzo, porque si ellos controlan el Estado nos lo van a dar todo sin que tengamos que levantarnos de la cama?

 

Pues todo esto está también en juego en estas elecciones nacionales de Madrid. Y seguramente ahí reside el muy probable éxito de Ayuso, que ha sabido centrar el debate en donde realmente debe estar. En elegir entre dos modelos de vida y de sociedad. El de la utopía totalitaria que conduce a la miseria o el de una sociedad de bienestar, esfuerzo y progreso compartido. Los madrileños y todos los españoles debemos decidir si queremos mirar a Cuba y a Venezuela o a Europa.