El reto de la despoblación: demografía y oportunidades por un futuro
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El reto de la despoblación: demografía y oportunidades por un futuro

Actuar contra la dramática pérdida de población y oportunidades es urgente ahora que todavia no es una emergencia. 

La despoblación es el gran desafío de Castilla y León. Nuestra comunidad es una de las más afectadas por una progresiva desertización demográfica, social y económican que amenaza el futuro de buena parte de esa Europa que no vive en las grandes ciudades, pero que tiene los mismos derechos y que construye el proyecto europeo como la que más.

 

Hace años que el problema de la despoblación entró en la agenda institucional, aunque la realidad es que no se ha avanzado mucho. Mientras el Gobierno central, y también el autonómico, intentan hincarle el diente, identififcar la realidad y buscar soluciones, el proceso sigue adelante, imparable.  Los fondos europeos para la recuperación tras la pandemia representan una nueva esperanza para financiar las políticas que hay que poner sobre el terreno para frenar una deriva peligrosa y dañina. Es un avance interesante, porque si Europa se conciencia sobre el problema se presenta una oportunidad.

 

Si Europa empieza a trabajar contra la despoblación, Gobierno y comunidades ya no tendrán excusa. Actuar contra la dramática pérdida de población y oportunidades es urgente ahora que todavia no es una emergencia. 

 

Sobre lo que hay que hacer, es fundamental tener en cuenta que el de la despoblación no es un simple problema demográfico, que también. Una simple repoblación ya no sirve, si es que alguna vez fue una solución. La cuestión es compleja y está muy enquistada porque durante muchos años las políticas y avances sociales han jugado en contra de la vida en los territorios menos poblados. Transportes, oportunidades y empleo fueron lo primero en lo que falló, pero detrás han llegado problemas de vivienda, de igualdad, brecha digital, acceso a sanidad, educación, exclusión financiera... Todos ellos se dan juntos y en un alto grado en provincias como Soria, Ávila, Zamora o Salamanca.

 

La situación es complicada, pero no todo es negativo. La eclosión de movimientos como el de la España vaciada, el éxito de plataformas como Soria ¡YA! o la llegada de formaciones territoriales de zonas despobladas al Congreso no sólo ayudan a una mayor concienciacion, sino que han empujado el asunto a las agendas políticas y, lo mejor, han permitido movilizar población y la presencia de expertos que, pisando el territorio, conocen las carencias y también los recursos, algo básico para diseñar las medidas, acciones y propuestas para combatir el fenómeno.

 

En pocos días, la celebración de la IV Feria Nacional para la repoblación de la España rural, Presura20 ha reunido en Soria a buena parte de los que tienen algo que decir en la cuestión. Ha coincidido con la presentación en el Congreso del plan de desarrollo de la Revuelta por la España Vaciada, un documento con 101 medidas que incluyen el ‘Plan 100/30/30’ (100 MB simétricos de acceso a internet, 30 kilómetros a una autovía y 30 minutos de desplazamiento a servicios básicos), que pone el acento en tres de los grandes problemas del mundo rural y que señala medidas para asentar población desde el ámbito del bienestar; mantenimiento y creación de servicios en el medio rural o propuestas sobre infraestructuras para vertebrar la España Vaciada con el resto del país. Condiciones para que afloren las oportunidades y el desarrollo, para que quedarse donde quieres vivir no te condicione negativamente.

 

Mimbres no faltan para afrontar el reto, pero hay que actuar ya porque la hora está muy avanzada. Esta semana también hemos sabido que varias provincias de Castilla y León están en el grupo de las zonas negras de la España Vaciada, esos territorios donde años sin autovías, azotados por la brecha digital y por la pérdida de servicios públicos han dejado a miles de personas son la educación, la sanidad y la conectividad necesaria para poder desarrollar su proyecto de vida, al que tienen derecho, allí donde quieren hacerlo. Toca empezar a cambiar las cosas.