El regreso a los consultorios: el importante primer paso hacia una nueva Atención Primaria
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El regreso a los consultorios: el importante primer paso hacia una nueva Atención Primaria

La consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado. Foto: Ical

La vuelta a la atención presencial pone de nuevo en primera línea la necesaria reforma de la sanidad más próxima, aplazada por la pandemia, pero fundamental para los objetivos de Castilla y León.

Hasta que en marzo de 2020 la pandemia rompió todas las previsiones, Castilla y León tenía un reto prioritario para esta legislatura en materia de sanidad: poner orden en su Atención Primaria. Se trataba ya entonces de un objetivo mayúsculo, pero el paso de la crisis del Covid ha terminado por confirmar que la prestación sanitaria de la comunidad tiene que mejorar en el escalón de acceso, el de la sanidad más cotidiana, gigante en su estructura, pero también frágil en su equilibrio. Su reinicio inminente tras más de un año funcionando en 'modo guerra' va a devolver a primera línea el debate sobre su funcionamiento y reactivará las reformas que necesita, y que son inaplazables.

 

Lo hemos dicho en alguna otra ocasión: la sanidad pública regional tiene importantes fortalezas y también debilidades evidentes, como todo el sistema español, pero con las particularidades de esta comunidad. Nuestra sanidad universal es una joya, piedra angular del sistema para asegurar el bienestar y su prestación es un reto diario en una región tan extensa, poco densamente poblada y dispersa y muy envejecida. Tres características que causan gran parte de los muchos esfuerzos que hay que hacer para llevar la sanidad a cada rincón y de los problemas que causaba y causa. 

 

Hacer frente a estas dificultades con una reforma era uno de los objetivos prioritarios de la nueva consejera de Sanidad, cuando llegó y Verónica Casado ha seguido teniéndolo en mente, sólo que ahora que la pandemia sigue siendo prioritaria, pero no urgente, se puede volver a avanzar en la reorganización de la Atención Primaria. Y el plan para el regreso a los centros de salud constituye una oportuna puesta en marcha.

 

El 1 de junio como muy tarde, los usuarios de Castilla y León podrán volver a los centros de salud con cierta 'normalidad' tras meses de cierre, entendido este como la imposibilidad de acudir presencialmente y 'como siempre' a las consultas. Ahora se prepara un regreso a la presencialidad a demanda, pero sus términos dejan claro que no volverá a ser como era. Las condiciones del regreso dan pistas de lo que Sanidad quiere ofrecer y son el primer paso hacia una nueva Atención Primaria.

 

Así, Sanidad ha fijado, por ahora, un máximo del 50% de consultas presenciales (porcentaje flexible) y una serie de atenciones que será prioritariamente a distancia. Además, la atención telefónica ha llegado para quedarse. Pero el teléfono no servirá ya como simple cribado para evitar que vayamos a un lugar donde nos podíamos contagiar, como ocurrió durante meses, sino como instrumento para paliar el que era uno de los grandes problemas prepandemia de la prestación sanitaria: el mal uso de la sanidad. Consultorios, médicos y profesionales han dedicado mucho tiempo a recetas, informes y firma de permisos y justificantes, burocracia no estrictamente médica y eso hay que cambiarlo. Nadie negará que es ineficaz dedicar tiempo médico de consulta a papeleo en vez de a diagnósticos. Igual es tiempo de empezar a asumirlo y ponerle remedio.

 

Esta es sólo una de las cosas que había que replantear y que ya formaba parte del famoso plan Aliste, trazado en su día para una reforma que es necesaria porque, sin Covid, la prestación sanitaria estaba lastrada por un modelo que condenaba a pacientes y profesionales a situaciones poco satisfactorias: usuarios que se veían sin médico por falta de sustituciones, médicos con unas pocas tarjetas y otros sobrecargados, zonas de salud en territorios inabarcables... Esos vicios del sistema lo hacían muy mejorable y el reto es erradicarlos o, por lo menos, rebajar su influencia: una buena implantación sanitaria contribuye a los objetivos de la comunidad, que necesita todos los argumentos para retener población, empresas y oportunidades.

 

La Sanidad pública de Castilla y León necesita optimizar el uso de los recursos, está claro, pero también necesita más personal y medios, es decir, de más presupuesto. No sólo tenemos que empezar a usar mejor, sino que tocará gastar algo más. Consultas más tecnológicas y una atención más personalizada se pueden conseguir descargando a médicos y enfermeras de trámites, pero también hacen falta plantillas más amplias e inversión para no dejar a nadie sin médico. Los usuarios tenemos que ser más responsables, pero la administración tendrá que buscar la financiación para pagar la sanidad que necesitamos. Todos tenemos algo que decir y el regreso a los centros de salud es un primer paso.