El Real Valladolid vuelve a pagar caros sus errores ante un Madrid inoperante
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El Real Valladolid vuelve a pagar caros sus errores ante un Madrid inoperante

Vinicius se encontró con un balón rechazado tras una pérdida de Míchel en el centro del campo y un grosero error de Bruno en la frontal.

El Real Valladolid parece vivir en un constante deja vi. El equipo es capaz de hacer un gran partido, plantar cara a todos sus rivales e incluso ponerles en serios apuros, pero al final un fallo echa por tierra todo lo hecho y trunca todas las ilusiones de los aficionados. Corría el minuto 64 en el Alfredo Di Stéfano cuando Míchel cometía una perdida tonta en campo contrario que permitía al Real Madrid montar una jugada que acabaría con un error grosero de Bruno en la frontal que habilitó al brasileño Vinicius a cazar un balón suelto en el área que acabaría en el fondo de las redes de Roberto.

 

Los de Sergio González volvieron a merecer mucho más que lo reflejó el marcador final y ya no parece de recibo que en cada partido haya uno o dos fallos clamorosos que cuesten un gol en contra, con lo que cuesta a este equipo hacer goles. La otra cara de la moneda es que se pudo ver una gran actuación de Roberto en portería, así como de Hervías, jugando en una extraña posición como es el lateral, y del fichaje más caro de la historia del club Son Weissman, que dejó detalles muy ilusionantes de cara al futuro de este equipo.

 

En la previa el técnico blanquivioleta auguraba cambios en el once y estos se dieron; ya no solo con Hervías partiendo desde el lateral, sino también devolviendo al centro del campo a Míchel y en los extremos a Óscar Plano y Waldo, dejando Orellana libertad para moverse por el campo.

 

Desde el pitido inicial, el Real Valladolid salió aguerrido, con sus nuevas señas de identidad en las que la presión alta es una de sus claves. Poco a poco el cuadro pucelano fue haciéndose dueño del partido, pero fue Valverde fue el primero en avisar haciendo uso de su gran velocidad y un pase del uruguayo -minutos después- supuso la mejor oportunidad para los merengues en botas de Jovic. El bosnio remató alto demostrando que sigue negado desde que llegó a la capital de España. Los de Pucela fueron creciendo con más posesión y Orellana y Waldo también probaron fortuna antes del descanso, aunque sin inquietar demasiado a Courtois. El que si tuvo trabajo fue Roberto, que hasta en dos ocasiones privó a los blancos de adelantarse en el marcador.

 

El Pucela se marchaba al túnel de vestuarios con la sensación de que podía apretar más las tuercas al Real Madrid. Weissman dejó varios detalles que en la segunda mitad había que intentar explotar. El israelí tuvo la más clara en una contra en que condujo a la perfección y acabó con un potente disparo desde la frontal que obligó a Courtois a emplearse al máximo.

 

Ante el empuje pucelano Zidane se vio obligado a introducir cambios para poder llegar con más peligro por las bandas. La pérdida de Míchel y el error de Bruno facilitaron la tarea al campeón de liga que suma su segundo triunfo. A pesar del gol, el equipo no se amedentró y luchó por tratar de empatar la contienda, pero Courtois siguió con su gran actuación bajo palos.

 

La mirada ahora queda puesta ya en el Eibar, en el que será vital sacar el primer triunfo de la temporada. Los brotes verdes están ahí, ahora solo queda que estos sean fructíferos.