El pequeño comercio abulense teme un frenazo en el consumo con las nuevas restricciones
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El pequeño comercio abulense teme un frenazo en el consumo con las nuevas restricciones

Calle comercial Don Gerónimo en Ávila

Cifra en un 70% la caída del negocio desde marzo

Las medidas anunciadaspor el presidente de la Junta de Castilla y León para frenar la escalada de contagios de la COVID en Castilla y León, que incluyen la clausura de centros comerciales durante 14 días desde el próximo viernes, salva al comercio minorista, siempre que estos establecimientos mantengan las medidas de higiene y seguridad recomendadas. 

 

Sin embargo, los representantes del sector en Ávila se asoman a este nuevo escenario con pesimismo y cierta resignación. "Aunque aparentemente el cierre de grandes superficies podría beneficiarnos, creemos que no va a ser así, sino lo contrario, que el consumo se va a retraer y que al final acabaremos echando la persiana también en el comercio pequeño".

 

Es la opinión de Jorge Alpo, vicepresidente de la Federación de Comercio de la Confae, la Confederación Abulense de Empresarios. Desde esta organización atisban una probable inhibición del gasto de los abulenses ante el panorama de restricciones a la movilidad y a la apertura de determinados negocios y actividades. 

 

Según explica Alpo, llueve sobre mojado, porque la caída del latido comercial puede cifrarse en Ávila en un 70 por ciento durante la actual campaña, que va de mediados de marzo hasta ahora.  Preguntado por el efecto balsámico de la desescalada estival, el representante de Confae matiza estos extremos: "Si lo comparamos con la primavera, con el confinamiento, han sido buenos meses, pero en relación a la media de cualquier verano estamos hablando de un descenso del negocio de un 40 a un 50 por ciento". 

 

No hay, por tanto, efecto rebote del cierre de grandes superficies en beneficio de los pequeños comercios de Ávila. Los más afectados serán, según explica Jorge Alpo, los establecimientos dedicados al equipamiento personal: ropa, calzado o complementos, a otros puede irles algo mejor en un mes, noviembre, "que tampoco es malo en ventas", cuatro semanas de transición entre dos temporadas altas, la veraniega y las navidades. 

 

El sector intenta, remarca Alpo, mantener el empleo, pero necesita ayudas urgentes por parte de las administraciones, incluida la local. "Sobre todo ayudas directas en forma de eliminación de impuestos y también incentivando al consumidor. Necesitamos en menor medida mascarillas y delantales y sí ayudas para bonos de compras, por poner un ejemplo".

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