El Mundial de Ciclismo a fuego lento

Diario del joven periodista abulense Rodrigo San Pedro en el Mundial de Ciclismo que se está celebrando esta semana en el ciudad noruega de Bergen. 

La vida del periodista es difícil. Estudias una carrera, hablas 3 idiomas, un master, un curso de fotografía, uno de locución y otro de posicionamiento web para acabar trabajando en un restaurante “engaña turistas”. Y cuando te encuentras a alguien de tu promoción sólo se te ocurren dos preguntas y ninguna de ellas es “¿En qué medio de comunicación trabajas?”.

 

A tus ex-compañeros les puedes preguntar “¿En qué bar estás ahora?” o “¿En qué país me dijiste que estabas viviendo?”… Yo, como buen periodista, convino a la perfección la cocina con la cámara y la libretilla y la emigración. Esta semana estoy en Noruega, en el Mundial de Ciclismo de Bergen.

 

¿Cómo ha llegado un chico de Mingorria (ese pequeño pueblo de la Maraña abulense) a trabajar en el mayor evento mundial del mundo del ciclismo? Todavía yo me lo pregunto.

 

Cuando volví de mi exilio en Londres (dos años de cocinero y aprendiendo inglés) comprendí que las puertas que había cerrado la crisis en España no se abrían tan fácilmente como nos querían hacer creer, tuve que entrar al sistema laboral por la puerta de atrás, la de la cocina, y de mano de los suizos de la UCI.

 

En 2014, la Unión Ciclista Internacional buscaba cocineros españoles, que se pudieran desplazar a Ponferrada para cubrir el mundial y que hablaran idiomas, mínimo inglés y español, y mira por donde, ahí estaba yo.

 

Viví el mundial de Ponferrada entre los fogones de una preciosa casa rural de Las Médulas junto a Murilo Fischer y el resto de la selección de ciclismo de Brasil. Años más tarde el WhatsApp volvió a vibrar, volvían a requerir gente, esta vez en Bergen, Noruega, no me lo pensé dos veces y guiado por mi espíritu aventurero dije que sí; ahora desde un caserío entre los lagos, los fiordos y las montañas de Bergen estoy escribiendo estas líneas.

 

Mi trabajo es básicamente que a los ciclistas no les falte de nada, incluida la comida. Todos los días hago el desayuno, la comida y la cena para 25 personas, ciclistas junior, sub 23 y corredoras femeninas, la mayoría de selecciones pequeñas como Etiopia, Seychelles, Argelia, Mongolia, México o Paraguay, todos ellos pertenecientes al WCC, el Centro Mundial de Ciclismo de la UCI, en Suiza.

 

Mi labor es facilitar la vida a los ciclistas, para ello voy a comprar, les hago los sándwiches para la carrera, les preparo la fruta, ayudo a los mecánicos,  y por supuesto ya soy un experto en la cocina de deportistas, es decir, en buscar todas las combinaciones posibles de arroz, pasta y pollo (incluida la paella).

 

Para una persona que ama el ciclismo desde pequeño (cuando era niño corrí en Saneamientos Ávila y me enamoré de este deporte), es todo un lujo convivir con esos jóvenes corredores, vivir las carreras en primera persona, ver a tus ídolos en directo, sacar una foto tan sólo 10 segundos antes de la salida a Tony Martin o Chris Froom y poder intercambiar una charla con cualquiera de los ciclistas profesionales.

 

Aquí comienza el ciber-diario de Rodrigo San Pedro en Noruega para Tribuna, mañana os cuento qué es el Centro Mundial de Ciclismo y por supuesto cómo nos entendemos en una casa con 25 personas que hablan más de 15 idiomas diferentes.