El momento de cuidar la economía como se ha cuidado la salud
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El momento de cuidar la economía como se ha cuidado la salud

Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León. Foto: Ical

El final de restricciones y la situación epidemiológica confirman que ha llegado el momento de cambiar el paso: es el momento de hablar de una reactivación total como máxima prioridad, al nivel de lo que lo ha sido hasta ahora la salud.

La pandemia del coronavirus nos ha demostrado muchas veces que no podemos fiarnos de esta traicionera enfermedad. Así fue con la tremenda ola de Navidad, la más mortífera de este año y medio de calvario, pero también nos castigó tras el verano del año pasado e incluso con esta cuarta ola que parece que dejamos atrás. Puede que no sea definitivo, que la enfermedad se reactive cuando tengamos que repetir vacuna o cuando vuelva el frío, puede incluso que haya otros coronavirus. Pero las señales nos dicen que esta vez sí, que esta vez podemos empezar a olvidarnos.

 

Sin dejar atrás la prudencia, con las últimas decisiones se da un paso crucial para olvidarnos de nuestra vida del último año y medio y abrazar una nueva normalidad que se parece más de lo esperado a la antigua. Castilla y León, que ha sido una de las comunidades que más cautela ha aplicado a sus medidas, se encuentra ya en un nivel más que razonable de apertura. Con el regreso del ocio nocturno ya no hay actividades cerradas y sólo unos aforos que todavía no llegan al 100% diferencian el día a día de lo que siempre había sido, acostumbrados como estamos a las medidas higiénicas. Lo siguiente será la mascarilla y entonces sólo la distancia nos recordará lo que hemos pasado.

 

El momento ha tardado, puede que más de la cuenta. El Gobierno regional no ha dado por muerta la cuarta ola hasta hace sólo unos días, pasado un mes del final del estado de alarma, que se temía pudiera impulsar esta cuarta ola pero que no ha tenido ningún efecto. Para asegurar, la Junta ha esperado a que los hospitales estén casi vacíos, aunque en las UCI todavía hay algo de presión, pero el sistema regional ya está en conjunto muy cerca del período de valle entre olas. Las cifras lo dicen: es el momento de un cambio de tercio.

 

Si durante meses la sanidad ha sido la prioridad máxima absoluta, el salvar vidas, se ha hecho después una transición para equilibrar una balanza en la que, hasta hace menos de un mes, pesaban todavía más las vidas que cualquier otra cosa, dicho por el vicepresidente a TRIBUNA. No es osado decir que ahora es el momento de hablar de una reactivación total como máxima prioridad, al nivel de lo que lo ha sido hasta ahora la salud. Es imprescindible. Y no estamos hablando de invertir prioridades, sino de cambiar el paso.

 

El Covid no perdona y tenemos que seguir atentos, pero la reconstrucción es imprescindible. Son demasiadas las cosas que están frenadas. La activación económica está ahí, pero hasta ahora la actuación ha estado centrada en dar oxígeno a empresas y trabajadores. Esa asistencia todavía es necesaria, un 15% de trabajadores que entraron en ERTE siguen dentro. Y los efectos en las empresas todavía pueden ser duraderos. Queda mucho hasta alcanzar la normalidad social y económica.

 

Hay sectores que todavía esperan reactivación. El turismo, fundamental para Castilla y León, sigue en un momento inicial, igual que la cultura, mientras que otras como la enseñanza del español o las propias agencias de viaje ni siquiera han empezado a despegar. La propia hostelería, los hoteles y el ocio nocturno están lejos de lo que fueron. Quedan miles de empleos que reactivar, turistas que recuperar, empleo que crear. La reactivación económica total es ahora nuestra salud: es obligatorio empeñarse con la misma fuerza empleada hasta ahora para cuidar la vida.