El Hornillo revive con emoción la tradición de Los Morrangos, La Nanita y La Vaquilla

Carnaval de El Hornillo.

La recuperación de esta ancestral costumbre ha sido posible gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento y la Asociación Arroyo de la Fresneda, surgida para conservar viejas tradiciones de este municipio abulense.

El Carnaval de El Hornillo ha protagonizado este fin de semana un momento especial al rescatarse de nuevo algunas de las tradiciones más remotas del municipio, como Los Morrangos, La Nanita y La Vaquilla, que han vuelto a recorrer las calles del pueblo para deleite de los vecinos y hacer más alegre y participativa esta fiesta.

 

La alcaldesa Visitación Pérez ha agradecido la labor que desarrolla la Asociación Arroyo de la Fresneda y ha destacado la importancia de trabajar en la recuperación de antiguas tradiciones del municipio, puesto que permite a las generaciones actuales rememorar la historia y costumbres del pueblo.

 

Los Morrangos se caracterizan por ser hombres o mujeres ataviados con ropas viejas  y llevando  la cara  tapada con  una careta de cartón y, a veces, de tela, mientras los zapatos también se cubren de paños viejos o de sacos para evitar ser reconocidos. Su principal característica es que salen en época de carnavales al anochecer y llaman a las puertas de las viviendas para pedir chorizos.

 

Por su parte, La Nanita y La Vaquilla estaban organizadas por los quintos del pueblo. La primera consiste en hacer una muñeca con un palo y rellena de paja vestida con ropa de mujer, que es la pareja de baile del quinto menos agraciado, mientras la segunda se hace con dos palos y un arco de una rama, donde se ata una cornamenta de una vaca cubierta por un retal, que al finalizar la fiesta es subastada para confeccionar un vestido  la vecina que se lo queda.

 

Casa por casa

 

Durante los carnavales, ambas salen por las calles del pueblo pidiendo a los vecinos por las casas chorizos, viandas y huevos, para comérselos después de bailar y correr por las calles y la plaza del municipio, con La Vaquilla asustando a chicos y grandes.

 

La alcaldesa ha recordado que alrededor del año 1995, la Asociación de Mujeres Río Cantos ya intentó recuperar estas costumbres, que se realizaron durante varios años. Una de las que más ha durado ha sido la tendida de la bandera, con el tradicional ofertorio de dulces tradicionales (flores, delicados, rosquillas, mantecados, perrunillas, tartas caseras...) además de vino, chorizos, morcillas, costillas, papadas... que luego se subastan entre el público.

 

Durante el ofertorio, el tamborilero tocando el tambor y acompañado de la abanderada y abanderado rodeándole, acompañan a los que hacen la ofrenda a la mesa presidencial a depositar las ofrendas que luego se subastan. El dinero recaudado era antiguamente para el párroco, luego para la Asociación de Mujeres antes citada y ahora para la Asociación Arroyo de la Fresneda.

 

Una vez finalizada la subasta, el tamborilero acompaña a la mujer abanderada y al hombre abanderado al centro para que tiendan sus banderas.