El campo defiende lo (mucho) que vale sobre el asfalto
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El campo defiende lo (mucho) que vale sobre el asfalto

La histórica semana de movilizaciones describe el hartazgo del sector primario, estratégico para Castilla y León como pocos.

El desfile de 300 tractores en Salamanca lejos de su hábitat natural es la imagen que resume lo harto que empieza a estar el sector primario de ser el 'culpable' de todo. A bordo de esos tres centenares de máquinas sobre el asfalto, y al igual que en el caso de las que circularon en Burgos, Palencia y Zamora, profesionales que dejan por un día sus labores habituales por un buen motivo: defender su futuro, y el del entorno rural de Castilla y León donde el sector agrario pesa, y vale, mucho.

 

La gota que ha colmado el vaso, que no el detonante, ha sido la subida del SMI, un nuevo coste extra que viene a sumarse a los muchos con los que las explotaciones tienen que hacer unas cuentas que no salen. Y no es que no salgan por tener que pagar 950 euros al mes de sueldo mínimo, muy instaurado en el sector agrario, sino porque hace muchos años que los precios no cuadran.

 

Esa es la madre del cordero. Muchos agricultores ven como sus productos, después de controlados, verificados y ajustados a todas las normativas, valen lo mismo que hace 30 años, y así es imposible que una explotación salga adelante. Tampoco ayuda la competencia descontrolada que sectores como la apicultura tienen de productos externos. Ni las duras condiciones de la cadena de distribución que impone, muchas veces, precios leoninos. El coste de los seguros, los impuestos del gasóleo, las erráticas políticas agrarias... redondean un panorama casi desolador, que a muchos haría tirar la toalla.

 

Y luego está el reproche social. Desde hace un tiempo, los agricultores y ganaderos se ven objeto de ataques que creen injustificados. Casi por todo, y desde casi todos los frentes, les 'llueven' críticas por las subvenciones, lo que contaminan las explotaciones ganaderas o su carácter ecológico, con cuestiones como el consumo de agua o el uso de fertilizantes. Suficiente para desbordar la paciencia de un sector que ha puesto sus razones sobre el asfalto. Razones que deberían preocupar, más que nunca y más que en otras latitudes, en Castilla y León.

 

Castilla y León es potencia en el sector primario, líder en producciones y en su transformación, hasta el punto de que el agro y la ganadería son el combustible del motor del desarrollo de la Comunidad. El sector primario supone el 9,2% de la economía autonómica, la cuarta donde mayor importancia tiene la agricultura y la ganadería en su economía, por detrás de Andalucía, Castilla-La Mancha y Galicia. Además, es la comunidad donde más peso tiene el empleo agrario, con más del 5% de los afiliados trabajando en él.

 

Así que Castilla y León se juegan en el campo mucho de lo que vale, buena parte de su empleo y, como sabemos, la supervivencia de su entorno rural, donde la actividad primaria tiene su origen y sentido. Un sector castigado constantemente, que no consigue que se le pague lo (mucho) que vale y que empieza a encontrar la incomprensión de la sociedad. Normal que haya tenido que defender en el asfalto sus razones.