El "cambiar las cosas" de Ciudadanos y la fiesta de Villalar
Cyl dots mini

El "cambiar las cosas" de Ciudadanos y la fiesta de Villalar

Monolito

Una declaración poco meditada y un desmentido casi inmediato han devuelto a la palestra un debate olvidado (por lo poco productivo) que vuelve de manera recurrente: el Día de la Comunidad y su celebración en Villalar. Detrás del asunto está Ciudadanos y su aparente afán de cambiarlo todo (o casi todo), o al menos cuestionar la manera en la que se han venido haciendo las cosas. Otro asunto es que acierte en los objetivos de su escrutinio, y puede que en este haya fallado.

 

Por segunda semana consecutiva, el nombre del municipio vallisoletano aparecía en los medios vinculado a otro, el del presidente de las Cortes, Luis Fuentes, pero de manera mucho menos certera. Hace unos días Fuentes anunciaba la liquidación de la Fundación Villalar y, aparentemente, abría el 'melón' de los entes y sociedades paralelas de la administración regional. Sobre el papel, supone anunciar una revisión de todos los 'chiringuitos', una manera muy particular de gestionar, y laminar los que no funcionan. Ya veremos dónde acaba el asunto, pero desde luego tiene mucho más recorrido que el de la ubicación de la fiesta de la Comunidad.

 

La celebración desde hace años del 23 de abril en la campa de Villalar es un debate innecesario. Bien lo debe saber Fuentes, que a diferencia del anuncio para cargarse la fundación de ese nombre dependiente de las Cortes, ha tenido que recular. Lo ha hecho ante el 'toque' que el Ejecutivo le ha dado, que para más señas ha llegado desde sus propias filas, de la boca del vicepresidente Francisco Igea, que ha aclarado que el asunto no es "necesario, urgente ni correcto". La incorrección que señala Igea incluye un ligero reproche por abrir debate sobre un asunto "cerrado y normalizado".

 

Es inútil cuestionar el lugar escogido, totalmente aceptado por quienes participan de la jornada, y que es de lo poco que se salva del reducido sentimiento de comunidad en Castilla y León

 

Desde luego que hay cosas más importantes sobre las que debatir que la ubicación de la celebración, un día al año, de la fiesta de la Comunidad. Es inútil cuestionar el lugar escogido, totalmente aceptado por quienes participan de la jornada, y que es de lo poco que se salva del reducido sentimiento de comunidad en Castilla y León. Villalar no es más ni menos que el resto de días regionales, cortados todos por el mismo patrón, incluso aquellos con más significación autonomista.

 

Eso no significa que pueda haber actores de la política actual a quienes no les guste la elección de Villalar o el formato de fiesta popular, con los altos próceres de la Comunidad vestidos informales, pañoleta incluída, lejos de los grandes auditorios, expuestos a los rigores del abril castellano. Por supuesto que los hay disconformes, dentro del nuevo Gobierno, que con gusto volverían a modelos ya ensayados como la sede itinerante de los tiempos de Aznar. Quizás Fuentes es de esos, sus motivos tendrá, pero debe ser más cauto.

 

Calificar el día 23 de abril como "San Ikea" es reducir el día, festivo por estatuto de la Comunidad, a una jornada de compras: son muchas las actividades programas y la fiesta popular de la campa es una más, y no precisamente la menos notoria. El lugar, por cierto, ha recibido también importantes inversiones para albergar la fiesta: no tendría mucho sentido dejarlas sin uso ahora. Mejor si Ciudadanos centra sus esfuerzos "para cambiar las cosas" y hace bueno eso de que "no han venido a hacer exactamente lo mismo", pero aplicado a lo que realmente importa. Cambiar las cosas no es llevarse la fiesta de Villalar a otro lugar, un debate ya manido, justo la idea de lo que Ciudadanos llama vieja política.