Doña Elena y Victoria Federica, abrazos cómplices en Las Ventas
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Doña Elena y Victoria Federica, abrazos cómplices en Las Ventas

La Infanta Elena y Victoria Federica, de lo más cómplices en Las Ventas (Foto: E. P.)

Regalándonos unas imágenes nunca vistas, madre e hija presumieron de una inusual complicidad durante toda la corrida, demostrando su buena relación ajenas al mundo.

En un momento crítico para el sector taurino, la Infanta Elena y sus dos hijos, Victoria Federica y Froilán, han mostrado su apoyo explícito a la Fiesta Nacional, asistiendo a la primera corrida de la Feria de San Isidro en Las Ventas y convirtiéndose en ausencia del Rey Juan Carlos en los grandes defensores de la tauromaquia dentro de la Familia Real.

 

Un regreso de lo más esperado tras más de un año en blanco a causa de la pandemia del Covid, y que congregó a numerosos rostros conocidos en una tarde para el recuerdo en la que alguna de las grandes figuras del escalafón taurino, como Enrique Ponce, Miguel Ángel Perera, José Mari Manzanares o Diego Ventura hicieron vibrar al público de Las Ventas con sus faenas.

 

José Ortega Cano con Gloria Camila, Jaime Ostos y Mari Ángeles Grajal, Cayetana Rivera, Luis Miguel Rodríguez 'El Chatarrero' con la televisiva Samirah, Kiko Matamoros con su novia Marta López... pero, entre tanto famoso por metro cuadrado, la Infanta Elena y Victoria Federica se convirtieron en las grandes protagonistas de la tarde más taurina.

 

Regalándonos unas imágenes nunca vistas, madre e hija presumieron de una inusual complicidad durante toda la corrida, demostrando su buena relación ajenas al mundo.

 

Mientras Froilán - que llegó con ellas a Las Ventas - optó por sentarse en el tendido al lado de una amiga de la familia, la Infanta Elena y Victoria Federica ocuparon un palco y celebraron, de la manera más especial, el Día de la Madre.

 

Y es que Victoria, mucho más 'mimosa' y cariñosa de lo que la imaginábamos, no se separó en ningún momento de Doña Elena, a la que abrazó cómplice en más de una ocasión, apoyando con ternura la cabeza en su hombro; unos gestos de amor que la Infanta, toda una madraza, devolvió encantada.

 

Unas imágenes nunca vistas, con madre e hija, más relajadas que nunca, compartiendo risas, complicidad y gestos de cariño, en un día muy especial para la hermana de Felipe VI.