Doce apuntes sobre vacunas que hay que conocer

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Las vacunas salvan vidas y constituyen la medida preventiva más eficaz de todos los tiempos.

Las vacunas salvan vidas y constituyen la medida preventiva más ecaz de todos los tiempos. Pero, aún así, y pese a las múltiples evidencias cientícas existentes, la palabra vacuna sigue generando cierto temor a un grupo de población, incluso a veces genera dudas a los están convencidos a la hora de ponerselas a sus hijos y así mismos. Pero el miembro de la Asociación Española de Pediatría y miembro de su Comité del Medicamento, el doctor Roi Piñeiro lo tiene claro en '¿Eres vacunofóbico?' (Undergraf S.L.), "mejor una vacuna que ninguna".

 

El también jefe de servicio de Pediatría en el Hospital General de Villalba (Madrid), así como secretario de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica, destaca así las principales curiosidades sobre las vacunas que debes conocer:

 

1.- VACUNAS HAY MUCHAS. NO TODAS SON IGUALES. Algunas protegen frente a enfermedades muy graves, otras frente a infecciones banales, y otras frente a males que probablemente ni conozcas, pues se encuentran al límite de la erradicación gracias a las vacunas. Tampoco tienen los mismos ingredientes, ni los mismos efectos secundarios, ni años de experiencia.

 

2.- LLEVAN ALUMINIO PERO NO ES PELIGROSO. Es un material necesario para que sean reactógenas, para que el sistema inmunológico pueda reaccionar y que se produzca una inmunidad después del contacto con el material de la vacuna. El aluminio es necesario para que funcione la vacuna. Siempre que se introduce un metal o una sustancia extraña en las vacunas se genera alarma. Hay que saber también que el aluminio es el tercer oligoelemento más frecuente en la naturaleza por lo que estará en cantidades superiores en la alimentación de pescados o carnes, o en la propia lactancia materna. Por lo que no tiene sentido tener miedo a esa sustancia y no existe ninguna evidencia cientíca de que el aluminio que contienen las vacunas puede generar enfermedad.

 

3.- NO CAUSAN AUTISMO. Se sabe que esta es una enfermedad que se desarrolla en el segundo trimestre de la gestación, donde no se ha aportado ninguna vacuna al bebé todavía. No existe evidencia cientíca que los relacione. De hecho, en los países donde las coberturas de vacunas son más elevadas no hay más casos de autismo. Además, las propias asociaciones de pacientes de autismo reniegan de la relación de la enfermedad con las vacunas.

 

4.- LLEVAN CONSERVANTES Y ESTABILIZANTES y es necesario como en cualquier producto que consumimos porque pasa un tiempo hasta que se administran, igual que con los alimentos, desde que se fabrican hasta que se consumen.

 

5.- NO SON OBLIGATORIAS. Hasta hace poco cada comunidad autónoma mantenía su propio calendario vacunal pero Sanidad y comunidades han acordado uno común recientemente. Después la Asociación Española de Pediatría aporta otro calendario vacunal con vacunas nanciadas y no nanciadas pero que ve recomendable administrar a los menores. En España las vacunas no son obligatorias porque se considera que las coberturas a nivel nacional son sucientes para no correr el riesgo de una epidemia general. Si se detectara que la protección frente a una enfermedad inmunoprevenible estuviera por debajo del 85% se puede plantear la obligación de vacunar por poner a la población en riesgo, como ha sucedido en otros países europeos.

 

6.- El MOVIMIENTO CONTRARIO A LA VACUNACIÓN existe desde que se administró la primera vacuna en torno al año 1800. La primera contra el virus de la viruela, cuyo éxito hizo que ésta fuera obligatoria en 1867 hasta los 14 años de edad en Inglaterra, y después se extendiera a otros grupos poblacionales.

 

7.- JAMÁS PODREMOS DECIR QUE LAS VACUNAS SON 100% EFECTIVAS. La Medicina es una ciencia inexacta. Prácticamente no existe nada seguro ni ecaz al 100%. Las respuestas de nuestros sistemas inmunológicos no son coincidentes, aunque las dosis e intervalos sean idénticos. "Sin embargo, sí está en nuestras manos comprobar la reducción de las enfermedades frente a las que protegemos una vez iniciada la vacunación. Y ahí las matemáticas no fallan. Todos los seres humanos no responden, pero una gran mayoría sí. Y para esto fueron creadas las vacunas: para proteger a una comunidad, no a individuos seleccionados. Si pueden tener a veces efectos secundarios graves pero el benecio de vacunarte siempre es superior que el riesgo de no hacerlo. Es recomendable, protege a la comunidad", subraya.

 

8.- INGREDIENTES. En algunos casos se inyectan partes inactivas de gérmenes que tienen potencial para generar una respuesta inmunógena, es decir, reconocer al enemigo, pero no pueden producir la enfermedad como tal. En otros, se administran microorganismos vivos atenuados, que permiten a nuestras defensas encontrarse con un rival débil y vencerlo con facilidad, mientras se quedan con una foto del adversario por si volviera a aparecer en otra ocasión.

 

9.- CÓMO FUNCIONAN. "Una vez que nuestros glóbulos blancos aprenden quiénes son los malos, no habrá ningún segundo encuentro por sorpresa. Ya sabemos quiénes y cuántos son, cómo pelean y por dónde van a atacar. Estamos preparados. Es decir, somos inmunes", subraya el experto.

 

10.- NO TODOS REACIONAMOS IGUAL. "En esa primera pelea, en ese primer contacto tras la vacuna puede haber ciertas bajas en nuestro ejército. Son pocas, pero pueden ser sucientes para generar un pequeño malestar, ebre o febrícula, pérdida de apetito, cansancio, dolores musculares y un largo etcétera de síntomas tan banales como inespecícos. No sufráis. Es el mejor signo de que nuestro cuerpo está respondiendo de forma satisfactoria a la vacuna. Tampoco te angusties si no aparece ningún síntoma. No todos reaccionamos igual. Que no tengamos ninguna reacción adversa no quiere decir que la vacuna no haya sido efectiva. Es posible que haya rmado una tregua o un tratado de paz, sin bajas", relata el especialista.

 

11.- QUÉ PREVIENEN. La única enfermedad que se ha conseguido erradicar es la viruela. Ahora bien, las vacunas pueden prevenir: la hepatitis B, la difteria, el tétanos, la tosferina, la poliomelitis, el haemophilus inuenzae tipo B, el meningococo C, el neumococo, el sarampión, la rubéola, la parotiditis epidémica o paperas, la varicela, el virus del papiloma humano, el meningococo B, el rotavirus, la hepatitis A, la gripe.

 

12.- NO LLEVAN MERCURIO. Las vacunas comercializadas en España no llevan mercurio. ¡Fíjate en sus ingredientes!

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