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Distinción Pro Ecclesia et Pontifice para Fernando y Olegario, responsables de Cáritas durante 40 años

Acto de entrega de la medalla Pro Ecclesia et Pontifice celebrado en Ávila.

En un acto celebrado en la capital abulense.

En la víspera de la fiesta de Santa Teresa, el obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, ha impuesto la medalla Pro Ecclesia et Pontifice que concede el Papa Francisco al sacerdote Fernando Carrasco y al seglar Olegario Corral, por sus más de 40 años al servicio de Cáritas diocesana de Ávila, como Delegado Diocesano y Director respectivamente.

 

La cruz Pro Ecclesia et Pontifice es una condecoración papal conferida a quienes hayan demostrado un largo y excepcional servicio a la Iglesia católica y al Papa. Fue instituida por León XIII en 1888 en la celebración de sus cincuenta años de ordenación sacerdotal. Su entrega supone un reconocimiento a la fidelidad a la Iglesia y el servicio distinguido a la Comunidad eclesial por parte de sacerdotes y laicos. En el caso de estos últimos, es la más alta  distinción que el Papa confiere a seglares, como premio a su fidelidad a la Iglesia y su servicio distinguido a la comunidad.

 

Como explicaba en su intervención Gil Tamayo, la entrega de estas distinciones era un obligado reconocimiento a dos personas que han estado toda su vida al servicio de la Iglesia“Mi reconocimiento y gratitud en mi nombre y en el del Papa. Yo solo he recogido el sentir de tanta gente que agradece vuestra entrega”.

 

“Siempre os habéis guiado por el principio evangélico de ‘lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda’. La caridad siempre ha movido vuestra vida y es vuestro denominador común. De ambos. Por eso me gusta que el acto, que el reconocimiento, sea conjunto. Así mostramos que laicos y clérigos, todos nosotros estamos llamados a vivir la caridad. Es lo que Dios nos va a pedir. Nos van a examinar del amor, decía San Juan de la Cruz”, explicaba el obispo de Ávila, tras explicar que “en el caso de Fernando es un reconocimiento a su entrega a la Iglesia también cono ecónomo durante muchos años. Y la de Olegario es una medalla familiar, porque mucho ha tenido que ver su familia en esto”.

 

Gil Tamayo terminaba su intervención asegurando que “esta medalla no sustituye en ningún caso el premio de la vida eterna. Pero sirve para daros las gracias en nombre de esta Iglesia de Ávila. Gracias por el servicio a la Iglesia y al Pontífice, que es quien os concede esta condecoración”.

 

Premiados

 

Fernando Carrasco ha querido dar las gracias por este reconocimiento, “por lo que significa y representa. El esfuerzo y trabajo que durante más de 40 años hemos podido realizar en el servicio y atención a los más pobres y necesitados. Procurando ver en el otro al hermano”. Ha agradecido a todos los obispos que les han encomendado esta tarea durante todo este tiempo. Pero también ha querido acordarse de técnicos y voluntarios “que nos han acompañado a llevar adelante toda la labor de Cáritas. Y todos los que siguen dando continuidad a la institución”.

 

El sacerdote, que no ha podido evitar emocionarse al hablar de Olegario y su familia, ha repasado algunos de los momentos más destacados de su historia común en Cáritas, a la par que ha dado de nuevo la bienvenida al nuevo equipo directivo en un momento que ha calificado como “determinante”. “Si necesitáis algo nos tendréis siempre. Adelante. Que Cáritas diocesana de Ávila siga dando ejemplo de Iglesia al servicio de los pobres”., ha añadido Carrasco.

 

Por su parte, Olegario Corral confesaba que este reconocimiento ha supuesto una “sorpresa” para él. Ha tenido gratas palabras hacia Fernando Carrasco, al que definía como “el verdadero motor de Cáritas diocesana de Ávila, porque supo ilusionar a todo el equipo”. Asimismo, ha agradecido el gesto al obispo, del que ha asegurado que es una muestra más de su cercanía.

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