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Decisiones de calidad contrastada para frenar la pandemia

Una UCI de un hospital de Castilla y León. Foto: Ical

Es preciso que las decisiones que Castilla y León está tomando ahora sean verificadas, porque es ahora cuando nos la estamos jugando: es imprescindible saber qué se hizo bien y mal en el pasado para aplicarlo al presente más inmediato.

Castilla y León afronta un momento clave para frenar la denominada segunda ola de la pandemia. La comunidad ha tenido o tiene a buena parte de sus municipios más poblados en confinamiento, una medida que ha alcanzado a una capital como Salamanca, y no se descarta tener que aplicarlo en otras. De hecho, la propia comunidad está en un alarmante nivel de casos. La situación obliga a tomar decisiones, y al gobierno regional no le tiembla el pulso, pero debe asegurarse de que esas decisiones son de calidad: es imprescindible que sean eficaces, que lleguen en el momento preciso y que funcionen.

 

La evaluación de la gestión de la pandemia está sobre la mesa desde hace semanas. El Gobierno regional se ha mostrado siempre proclive a ello y ya ha aceptado someterse a un chequeo de sus decisiones. Lo ha hecho a raíz de la famosa carta firmada por científicos en 'The Lancet' y antes de que el Gobierno central se haya pronunciado. Así que el momento de poner la lupa sobre la gestión llegará, pero no podemos esperar al futuro: es preciso que las decisiones que tomamos ahora se sometan también a una inspección, porque es ahora cuando nos la estamos jugando.

 

La Junta de Castilla y León se ha caracterizado por una política bastante clara en materia de decisiones sanitarias. Resumido en el objetivo de poner la vida y la salud por encima de todo, se ha guiado por esa vara de medir para tomar sus medidas y ha destacado por una cualidad: la anticipación. Muchas de las medidas que ahora están tomando otras comunidades las implantó hace semanas la Junta, como la restricción a seis personas para reuniones, la compatibilidad de licencias para poder abrir ocio nocturno, el recorte de horarios o las limitaciones para fumar, que fue una de las primera comunidades en adoptar. En las primeras evaluaciones sectoriales, como la de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, se ha destacado la rapidez de Castilla y León en adoptar medidas drásticas como estas y los confinamientos.

 

Pero no todo ha sido perfecto. La propia consejera, Verónica Casado, reconoció a TRIBUNA que la reacción llegó al menos una semana tarde en la primera ola y también se ha admitido que, en el inicio, faltaron materiales de protección. Aquellas organizaciones que han hecho las primeras evaluaciones han señalado el principal debe de Castilla y León, que no es otro que la gestión de la pandemia en las residencias: la misma federación ha señalado el "abandono de las residencias desde el punto de vista sanitario".

 

Para repetir los aciertos, y evitar los errores, la Junta debe someterse a una constante autoevaluación, un examen permanente de criterios y valores que acompañe al escrutinio de los datos. Y debe hacerlo ahora, cada día que toma decisiones como el confinamiento perimetral de Salamanca, Palencia y León, o los que toquen en el futuro. Solo así podrá estar segura de que las medidas que se toman para frenar la pandemia tienen la calidad necesaria: nos estamos jugando mucho y así tiene que ser.