Coronavirus: obligado paso atrás en Castilla y León
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Coronavirus: obligado paso atrás en Castilla y León

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco.

La situación sanitaria en Castilla y León no ha sido ajena a la tendencia nacional que ha provocado, especialmente, el final del curso académico y la sucesión de actos y eventos públicos donde los jóvenes han desatado sus ganas de recuperar la normalidad. Los casos de contagios en esa franja de edad han reventado el control de la pandemia y la buena línea que llevaba tanto la Incidencia Acumulada como la presión hospitalaria y, por supuesto, el descenso de personas fallecidas.

 

Han vuelto a saltar las alarmas y la Comunidad Autónoma ha decidido tomar las riendas de una situación que el Gobierno de la Nación ha soltado descarnadamente en manos de las autoridades regionales, dejando la situación a expensas de los efectos que provoque la campaña de vacunación. Es evidente que las vacunas han sido las responsables del descenso de los datos hasta la explosión de la juventud, pero ni el flujo de vacunas es suficientemente rápido ni las medidas parecen adecuadas al momento tan delicado que vivimos en plena quinta ola.

 

De esta manera, el Gobierno Autonómico ha reaccionado al inmovilismo del Ministerio de Sanidad. Eran necesarias medidas como restaurar la obligación de utilizar mascarillas siempre, incluso en los exteriores, y aplicar la severidad de horarios restringidos u otras medidas que se han demostrado eficientes. Al contrario, la ciudadanía ha dado una lección de sensatez utilizando la mascarilla de manera genérica al aire libre, entendiendo que es necesario apurar un poco más para contribuir a acabar con el virus de una vez.

 

El anuncio del Consejo de Gobierno de Castilla y León pone freno a las acciones de ocio nocturno donde se pueden concentrar más casos. Establecer un límite horario, prohibir el consumo en barra y cerrar las pistas de baile o las peñas son un verdadero toque de atención que incluso necesitaría de un mayor respaldo nacional. La situación epidemiológica es muy grave, especialmente en la población más joven que está concentrando la mayoría de los nuevos casos y poniendo en serio peligro al resto de la población.

 

Castilla y León solicitó al Ministerio de Sanidad medidas más drásticas e incluso no ha reparado en criticar la retirada de las mascarillas en exteriores por considerar que el momento no era apropiado. Los oídos sordos de la ministra Darias han tenido ahora respuesta con las herramientas que puede manejar un Ejecutivo regional. Este paso atrás es necesario, pero lo es más una coordenada acción entre Gobierno y autonomías para trabajar de manera conjunta hacia un obligado objetivo de combatir esta crisis sanitaria.

 

No podemos dar la espalda a otro momento crítico de esta época que se nos ha tocado vivir, que se prolonga durante más de un año y medio y que necesita mayores dosis de sensatez política.