Conociendo la Dehesa de La Serna

Dehesa de La Serna.

En una visita organizada por los Amigos del Museo de Ávila.

Los Amigos del Museo de Ávila han visitado la Dehesa de La Serna, situada a seis kilómetros de Ávila por la carretera de Burgohondo, es un extraordinario conjunto arquitectónico y paisajístico de gran relevancia histórica, formado una casa-palacio con capilla que se completa con dos estanques. En la actualidad, la finca está dedicada a la ganadería y agricultura ecológica, así como a la explotación cinegética y la organización de eventos, produciéndose una carn de excelente calidad.

 

La vista contó a las atenciones de Gracia, Ignacio y Beatriz Sierra, y de las ilustradas explicaciones de Luis Bendala. Para saber de la historia  de la dehesa tenemos que remontarnos al siglo XI, en tiempos de la repoblación de Toledo por Alfonso VI, si bien las noticias más documentadas de la Dehesa de la Serna datan del siglo XVI, conocida entonces como Señorío de la Serna, Villa de la Serna, la Serna del Rey y La Serna del Obispo, siendo muy variados los diferentes nombres que esta finca ha recibido en el transcurso de los cuatro últimos siglos.

 

Cinco son, al menos, las familias que desde 1516 hasta la actualidad han sido propietarias de esta Dehesa. Algunos, como Lorenzo de Cepeda, el hermano de Santa Teresa  de Jesús, y otros como los Guillamas, a quien se deben las obras palaciegas de la casa y los jardines aledaños, durante casi dos siglos.

 

Fue Santa Teresa quien insistió enormemente para convencer a su hermano Lorenzo de que comprara la Serna, y parece ser que Lorenzo no estaba muy contento en un principio, aunque posteriormente fue enamorándose del lugar hasta el punto que no quería salir de la finca, muriendo el 26 de junio de 1580 en la propia finca.

 

Historia de la construcción

 

Se atribuye la construcción de la casa-palacio y jardines a Don Francisco de Mora, principal discípulo de Juan de Herrera, con el que colaboró en el Escorial y en la reconstrucción del Alcázar de Segovia. Durante el siglo XIX, dada la incipiente industria textil en Ávila, se construye la fábrica de paños, su acueducto y el estanque grande. Ambas construcciones suministraban el agua necesaria para que la fábrica funcionara, recogiendo el agua de los diferentes manantiales del monte y de la finca aledaña.

 

En 1931 Luis Sierra Bermejo, abuelo de los actuales propietarios, compra la finca a la condesa de Campomanes y sus herederas. Rehabilita la vivienda, devolviéndola a su estado original, y realiza diversos trabajos de ampliación y recuperación de los jardines, instalando la singular fuente del jardín en su emplazamiento actual.

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