Condecoraciones y reconocimiento a la Policía Nacional por el 196ª aniversario de su creación

Reconocimiento a la Policía Nacional en su 196º aniversario.

Gratitud y reconocimiento de políticos e instituciones a la Policía Nacional en su efeméride

La delegada del Gobierno en Castilla y León, Mercedes Martín, ha presidido los actos de celebración del 196 aniversario de la creación de nuestra Policía Nacional  donde ha entregado diversas condecoraciones al servicio policial, así como de los diplomas de reconocimiento a los funcionarios que han pasado a la situación de jubilados.

 

Antes de este acto, Martín ha alabado la labor de los 160 agentes del Cuerpo Nacional de Policía que prestan servicio en Ávila, "garantizan nuestra seguridad y nuestra libertad porque nadie puede sentirse libre si vive con miedo. Por eso siempre es un buen momento para valorar y agradecer la gran labor que desempeñan”.

 

Este acto institucional, celebrado en el auditorio del palacio Los Serrano ha servido también para galardonar a  distinciones diversas personas y entidades, como reconocimiento a su compromiso y colaboración con la Comisaría Provincial de Ávila.  Entre las personas distinguidas se encuentran el tramitador de la Administración de justicia, Pedro Almohalla Almohalla; la directora de la administración de la Tesorería General de la Seguridad Social de Ávila, Petra  Derecho Martín; el Jefe de área de afiliación de la Tesorería, Manuel Alberto Rodríguez Sicilia; la responsable del programa de protección internacional de Cruz Roja en Ávila, Beatriz Vaquero González: la médico forense, María Lourdes Escapa Garrachón, y el oficial de la Policía Local de Arévalo, José Fabio López Sanz.

 

Para Mercedes Martín, “a lo largo de estos dos siglos de historia, todos los cambios que han servido para adaptar la estructura del Cuerpo a las nuevas vicisitudes políticas y sociales que nos han conducido al tiempo que vivimos, tenían un único leitmotiv: El servicio a la ciudadanía. Para lo cual la herramienta que siempre ha utilizado la Policía es el espíritu de sacrificio y el compromiso con la sociedad”.

 

La delegada del Gobierno ha recordado que tomó posesión como delegada del Gobierno en Castilla y León hace nueve meses y, después de trascurrido este tiempo, ”puedo decir alto y claro que me siento orgullosa del funcionamiento y del grado de responsabilidad, de implicación y de la eficacia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado con los que contamos”.

 

También ha tenido un recuerdo agradecido para “vuestras familias que son el apoyo imprescindible para que podáis llevar los grados de compromiso con vuestra profesión más lejos de lo exigido en otros trabajos”. Así mismo ha recordado a “todos y todas las policías que han perdido la vida o han resultado heridos y heridas en defensa de las libertades y derechos de los ciudadanos. Siempre estaremos en deuda con ellos y con ellas”.

 

TASAS DE DELINCUENCIA

 

Mercedes Martín les ha pedido que trabajen para seguir manteniendo los niveles de delincuencia que presenta Ávila. Los últimos datos difundidos indican que, “partiendo de unas cifras muy favorables”, durante 2019 la delincuencia se ha mantenido en términos similares a los del año anterior. “Tenemos en Ávila”, ha destacado la delegada, “en torno a 32 infracciones penales por cada mil habitantes, quince puntos por debajo de la media nacional cuando España es uno de los países más seguros de la Unión Europea”.

También ha valorado muy positivamente el grado de colaboración con la Guardia Civil, las policías locales, la seguridad privada y el Poder Judicial, y ha pedido la colaboración ciudadana para ayudar en su trabajo a la Policía.

 

REPASO HISTÓRICO

 

Fue el 13 de enero de 1824, cuando el Rey Fernando VII promulgó la Real Cédula por la que creaba la Superintendencia General de la Policía del Reino. Esta Real Cédula marcaba las bases de una policía moderna a la que se le encomendaba, entre otras funciones, la misión de «garantizar el bien público y la seguridad ciudadana». A este nuevo cuerpo policial se le atribuyó “carácter civil”, en contraposición al Ejército, las Milicias o la Inquisición que, hasta entonces, de una manera u otra, habían ejercido estas funciones.

 

La Real Cédula de 1824 creaba una estructura policial que ya contenía una gran parte de las características que conforman la actual Policía Nacional. Se establecía la presencia de la Policía General en cada capital de provincia y en cada localidad importante, en las fronteras y en los puertos de mar. Se les dotó de uniforme y estaban dirigidos por un “Superintendente General” que dependía del “Ministro de Gracia y Justicia”.

 

También se le encomendaron tareas de tipo administrativo como la expedición de las llamadas “cartas de seguridad”, a las que podemos considerar como precedente del DNI. Así como la expedición de las licencias de juego y la fiscalización de los lugares de compraventa. Desde 1824 hasta nuestros días, la Policía ha pasado por distintos avatares y modelos organizativos. Veinte años después de crearse por Fernando VII la Policía General del Reino, en 1844, durante el reinado de su hija Isabel II, se crea el “Cuerpo de Protección y Seguridad”. En 1868, con el destronamiento de Isabel II y el inicio del llamado “sexenio liberal”, se crea el denominado “Cuerpo de Orden Público”.

 

 

En 1875, con la restauración de la monarquía y bajo el reinado de Alfonso XII (nieto de Fernando VII), se crean dos cuerpos diferenciados y con distintas misiones, el Cuerpo de Vigilancia (de paisano, se encargaba de la investigación del delito y el auxilio a la justicia) y el Cuerpo de Seguridad (de uniforme, que se encargaba del orden público).

 

Ya en el Siglo XX, en 1931, durante la II República, el “Cuerpo de Vigilancia” pasa a denominarse “Cuerpo de Investigación y Vigilancia”. Y dentro del Cuerpo de Seguridad, se crean los denominados “Guardias de Asalto” para «el mantenimiento del orden público en aglomeraciones de masas». Estos Guardias de Asalto son el antecedente de las actuales “Unidades de Intervención Policial”, las también llamadas “Unidades Antidisturbios”.

 

En 1941, tras finalizar la Guerra Civil Española, gobernando Franco, se crea el “Cuerpo General de Policía” (no uniformado, de carácter civil y dedicado a la investigación. Popularmente conocidos como “la secreta”). También se crea el “Cuerpo de Policía Armada y de Tráfico” (uniformado, estructura militar  y dedicado al orden público, a la seguridad ciudadana y a regular el tráfico. Popularmente conocido como “los grises”).

 

En 1959, la función de regular el tráfico pasa a la Guardia Civil. Este mismo año se crea el 091, que ahora cumple los 60 años. En 1978, con la aprobación de la Constitución Española, se le encomienda a la Policía la función de «proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana», creándose el “Cuerpo Superior de Policía” y el “Cuerpo de Policía Nacional”.

 

Este modelo de “doble cuerpo” (dicotomía entre investigación y seguridad) se ha mantenido en España durante 111 años. En concreto desde 1875 hasta 1986. Es en 1986, cuando se produce la verdadera revolución en el modelo policial español. Se toma la decisión de unificar el Cuerpo Superior de Policía con la Policía Nacional, dando lugar al “Cuerpo Nacional de Policía”. Esta decisión supuso unificar dos colectivos cuyas estructuras, misiones y número de integrantes eran muy diferentes.

 

El Cuerpo Superior de Policía contaba con unos 9.000 efectivos y la Policía Nacional, con unos 50.000. Desde julio de 2015, pasó de llamarse “Cuerpo Nacional de Policía” a recibir el nombre de “Policía Nacional”.