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Cinco profesores del Colegio Diocesano se jubilan

Emilio Jiménez Jiménez, Evangelina González González, Mª Pilar Blázquez Merino, José Manuel Rueda Sierra y Mª Dolores Domínguez Barbero recibieron un merecido homenaje por parte de la institución diocesana y de todos sus compañeros.

 

Profesores y profesionales que han desempeñado una intensa labor en el Colegio Diocesano desde distintos ámbitos: directivo, académico, servicios… en todo caso, una labor educativa, que como han transmitido en sus discursos de despedida y agradecimiento, ha sido sobre todo una labor enriquecedora para sus vidas.

 

Pedro Martín Gómez, director general del colegio, destacó algunos momentos que, a lo largo de estos años, han marcado la impronta educativa de cada uno de los homenajeados. Resaltan desde el centro educativo que de alguna manera la educación está llena de pequeños detalles que imprimen en cada alumno un carácter que le ayuda a afrontar con garantías su futuro. Precisamente, la importancia de cuidar estos pequeños detalles, es quizá lo que ayudó a estos profesionales en su tarea diaria en el centro educativo.

 

Para el Colegio Diocesano, desde la dirección, Emilio buscó siempre el trato cercano con el claustro de profesores, haciendo de su complicada tarea directiva, un arte en el acompañamiento y el consejo certero. Evangelina, maestra de vocación, disfrutó cada instante con sus alumnos de infantil convirtiéndose en una fiel compañera de trabajo que, ahora,  tras su larga experiencia docente, guía y orienta a jóvenes maestros que se van incorporando al Colegio. Pilar desarrolló su tarea profesional en el primer ciclo de infantil. El trato exquisito que dispensó siempre a los más peques del colegio le sirvió para ganarse su cariño y afecto en forma de besos y abrazos. Su tarea “callada” facilitó el trabajo que sus compañeras realizaban en las aulas de infantil. Dolores trabajó durante cuarenta años en el centro como profesora de geografía e historia. Ella, junto a un nutrido grupo de compañeros, lograron, con exigencia y firmeza, trabajar para que el prestigio académico y educativo del centro creciera curso tras curso. José Manuel Rueda junto a Dolores es otro de los maestros veteranos del Dioce que concluye su periplo profesional. Gran conocedor del colegio pues trabajo como profesor y también como educador en la Residencia Menor del colegio durante varios cursos, fue capaz de llegar a muchos alumnos internos animándoles con gestos y frases certeras que consiguieron marcar a muchos niños y jóvenes que llegaban a la capital abulense llenos de inseguridades y preguntas sobre lo que se iban a encontrar en su nuevo colegio.

 

Todos ellos grandes profesionales a los que el Colegio Diocesano agradece su tarea y compromiso con la institución.