Cien años no son nada

Fontiveros le rindió en la tarde de ayer un homenaje a su vecino más longevo. Un acto que contó con la asistencia de cerca de un centenar de personas.

 

 

Hoy 27 de noviembre se cumplen 100 años desde que se oyera un llanto de bebé saliendo de la casa de la Familia Fernández Gutiérrez. Sería un varón y se llamaría Pablo. Un hombre muy adelantado a su época, aficionado a la tecnología, se ha ganado la vida en lo que ha podido pero mayoritariamente arreglando electrodomésticos, motos y utensilios de lo más variado. Siempre ingeniando no faltan inventos entre sus intentos de adelantarse, como la colocación de una batería en una bicicleta para que fuera sola.

 

En plenas facultades mentales, con una agilidad que quisieran muchos jóvenes, Pablo Férnandez es muy querido y respetado por sus vecinos. Por ello, este centenario fontivereño ha recibo un cálido homenaje por parte de sus paisanos, en un acto que ha contado con la presencia de cerca de un centenar de personas.