'Chocholos' contra la discapacidad
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'Chocholos' contra la discapacidad

Todos, en alguna ocasión, hemos tenido que cumplir con nuestra obligación ciudadana y de buen vecino, de ejercer como presidentes de nuestra Comunidad de Propietarios. Pero a nadie se le escapa que es una ardua cuando no desagradable tarea que estamos deseando dejar y pasar el testigo al “siguiente”. Sin embargo, no siempre es así. Aunque parezca increíble, hay “personajes” que están deseando tomar el mando de la Comunidad.

 

Este hecho para mi inexplicable solo se puede entender si el susodicho lleva una vida gris, plana, sin emoción alguna. Una vida ridícula en el que la aventura de ser un “pequeño dictador” sobre sus convecinos será la mayor hazaña y correría de su desdichada vida. No siempre es el caso. He conocido maravillosas personas en el cargo. Eficientes, responsables y serviciales a sus vecinos. Me viene a la memoria una Presidenta que tuve en la Urbanización Panorama, que tardó una semana en hacerme una rampa de acceso a la piscina desde que simplemente se lo sugerí. Toda mi admiración. 

 

Pero cuando el interfecto es un fatuo, aprensivo, simplón, mindundi que carece de formalidad y compostura. lo que viene siendo un birria, insignificante y de poca categoría, es cuando ejerce su mandato con mano dura, quizá escondiendo la frustración de su vida personal. Por suerte o desgracia me sigo encontrando alguna vez con un “chocholo” de estos que, ante la reclamación por derecho de mis necesidades como persona con discapacidad, y respaldado jurídicamente por la ley de Propiedad Horizontal vigente, se crece y pretende hacerte creer que, si finalmente acepta tu solicitud, será por su magnánima generosidad, propia de un déspota cacique, alejado del pueblo servil. En pleno siglo XXI todavía en ocasiones, las personas con discapacidad estamos expuestos a estos mamarrachos. Afortunadamente en extinción.

 

* Ignacio Tremiño es una persona con un 75% de discapacidad