Cayetano Martínez de Irujo presenta su biografía entre lágrimas y desvela que solo un hermano le llamó durante su ingreso

Cayetano Martínez de Irujo rompe a llorar

Cayetano Martínez de Irujo ha abierto su corazón en la presentación de su biografía De Cayetana a Cayetano, un libro donde habla claro de la realidad de su infancia y de su juventud.

Tras haber tenido que cancelar la primera presentación, el Duque de Arjona se rodeó de amigos para su encuentro con los medios. Uno de los invitados más especiales fue el doctor Enrique Moreno que habló así de las continuas operaciones a las que se ha tenido que someter Cayetano: "Como cirujano he tenido acceso a su extraordinaria fuerza de voluntad, control mental, disciplina para entender el papel principal que ocupaba en la curación de una enfermedad que le habría  llevado a la muerte. He sido espectador directo de su gran humanidad, su optimismo, su capacidad de ayudar a otros enfermos que encontraba en la clínica".

 

Una dolencia que lleva arrastrando desde hace años y que le llevó a mirar cara a cara a la muerte. "En el año 2015 tenía 52 años, la misma edad que mi padre cuando murió en 1972 y si no llega a ser por una guía divina, probablemente el Cristo  de los gitanos, y mis padres desde ahí arriba. Tras salir de dos hospitales en Sevilla, viajar moribundo en el último AVE a Madrid con mis dos hijos y el médico de mi casa, hubiera muerto a la misma edad que mi padre. Me salvó la vida Enrique en una operación de más de once horas en un estado casi terminal, gracias Enrique, no tengo palabras", explicaba entre lágrimas.

 

Además, Cayetano defiende que en su biografía solo hay verdad: "Para hablar de los demás hay que hablar de uno mismo, analizarse, mirarse al espejo interior regularmente, enfrentarse a los miedos, los complejos, los condicionantes sociales, defectos y otras taras del ser humano que todos tenemos de alguna manera. Esa ha sido mi lucha a lo largo de mi vida para poder ser libre. Este libro refleja valentía, honestidad y la lucha de un ser humano por encontrar la verdadera verdad, dicha con respeto, contrastada y documentada. La verdad no debe ofender a nadie. El ser humano se forja en el sufrimiento y si eres diferente y te sales de los estipulado, se paga un precio muy alto, se nazca donde se nazca. Este libro lo he escrito por compartir mi verdadero ser con la sociedad, la humanidad y no tener que probar mi inocencia más, porque he tenido que sufrir mi condición de persona de interés público de un pequeño sector que se ha esforzado por dar la imagen opuesta a como soy. No lo ha conseguido pero sí me ha dolido mucho y me ha hecho mucho daño".

 

Y por último, quiere dar las gracias a la gran partícipe de este libro, la periodista Carmen Gallardo: "Vivir en un palacio no es como la gente se piensa, es muy duro. En este libro se reflejan partes que lo describen y por ello empiezo el libro hablando de la fecha histórica al abrir el palacio de Liria. Todos los hermanos de mi generación seremos un pedacito de Alba de por vida. Todos los hermanos hemos estado implicados en esta causa, de traer el patrimonio en el siglo XXI, sin ningún lujo y con muchísimo sacrificio. Lloré mucho escribiendo estas páginas. Carmen, a veces se quedaba en shock. Me decía que si quería paraba, pero yo le decía que no, que estaba acostumbrado a esto. Supo sacar lo mejor de mí, lo más profundo, la verdad más verdadera, la honestidad que me caracteriza, sin ella hubiera sido imposible escribirlo. Yo hubiera tardado siglos. Estoy hablando de Carmen Gallardo. No tengo palabras de agradecimiento. Es cierto que lo que se destruye entre los 16 y 17 años, no se repara por completo jamás, pero aprendes a vivir con ello, pero a día de hoy me considero una persona altamente reparada emocionalmente gracias a mis dolorosos esfuerzos de enfrentarme a mi cruda realidad. Espero ser útil que es lo que quise siempre, a la familia, a la sociedad, a la historia y a las personas que les sirva de impulso para ellos mismos".

 

Interpelado sobre qué le diría hoy a un Cayetano de 16 o 17 años apunta: "Yo no era consciente, todos lo que me ha sucedido en mi vida es porque he tenido 0 base emocional, desde los 6 a los 17 que es la edad de formación de base de vida, lo mío fue... No se nos escuchaba, no tuvimos ninguna guía, nada de nada. He andado toda mi vida sobre barro líquido, por eso no he parado hasta los 50 años, allí me enseñaron el porqué me había pasado todo lo que me había pasado, por ese destrozo emocional que al final es la base de una persona. Te cansas toda tu vida de tener una mente racional que te dice una cosa y una mente emocional que te lleva por otro lado. Hasta que no fui a este centro de Estados Unidos, que fue excepcional, no entendí nada. Fui el primer europeo, llegué allí con mi maleta y allí es dónde descubrí todo eso. Pobrecito, demasiado que ha sobrevivido, que ha salido de todo, que ha luchado como un león, que te has partido la cara con tu propia realidad, que te has mirado al espejo continuamente y no has buscado culpables en los demás".

 

Interpelado por sus hermanos fue escueto porque "después de estar 10 días en un hospital y no recibir ni un mensaje... Cuando se anteponen sentimientos como la discrepancia, los celos o el odio a la humanidad... Yo borro todo eso".
 

"Fernando es el único hermano que permanece conmigo y de los demás no quiero hablar, son mis hermanos", añadió. 

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