Castilla y León sin pasaporte Covid
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Castilla y León sin pasaporte Covid

Una persona muestra un código QR para entrar a un local de ocio nocturno

El certificado de vacunación, del que la Junta hablaba hace meses, se queda fuera de las medidas en plena sexta ola a pesar de que se extiende entre las comunidades y del valor de la vacuna para que los enfermos lo sean de menor gravedad: el pasaporte puede terminar de empujar a los rezagados.

España se encamina a otra Navidad en la que las medidas generales, de aplicación en todo el territorio, van a brillar de nuevo por su ausencia. El Gobierno central hace tiempo que dejó esa tarea a las comunidades que navegan en el proceloso mar de la legalidad cada vez que hay que tomar alguna medida de cierta importancia. Es lo que ha ocurrido con el pasaporte Covid, la medida más extendida para frenar la sexta ola de cara a las celebraciones navideñas, que ha tenido que ser avalada por el Supremo para 'salvar' a algunas autonomías de sus propios tribunales superiores.

 

En el caso de Castilla y León, la Junta ha decidido que no habrá medidas adicionales y ha renunciado al pasaporte Covid. La decisión llega después de muchas semanas de diseño, informes y deliberaciones sobre el certificado vacunal, aunque a la hora de la verdad lo que ha pesado es la falta de acuerdo. Según confesaba el vicepresidente Igea, existían "serias controversias" de los expertos ante las dudas que genera su utilidad al no haber conseguido detener la incidencia en otras comunidades y países. Y se ha querido evitar lo que se ha calificado como 'falsa sensación de seguridad', la idea de que contar con el documento era un salvoconducto para todo. 

 

Igea descartaba en el mismo anuncio que las discrepancias fueran de tipo político, aunque hay quien sí lo entiende así, presente la querencia de buscar brechas en el gobierno bipartito. Pero si no discrepancia interna, en la Junta, cautelosa todavía, siempre con la vista en los datos, la Junta tampoco ha especificado cuáles eran exactamente las discrepancias que han frenado la aprobación del pasaporte Covid, pero sí sabemos lo que ha dicho en los últimos meses

 

Hay que recordar que la comunidad fue de las primeras en expedir certificados de vacunación el pasado verano y que desde octubre ha estado alimentando la posibilidad de acabar recurriendo a la obligación de contar con un documento que certificara que tenemos la pauta completa. Entonces se esgrimió como argumento que podía ser un buen momento una vez que "se ha vacunado todo el que ha querido". Además, se planteó como una media de menor intensidad para evitar cierres. E incluso se ha llegado a pedir una norma estatal sobre el pasaporte para evitar que las UCI "no se llenen de gente que no ha querido vacunarse". Todo eso lo ha dicho la Junta en estos últimos meses.

 

La realidad es que, al final, Castilla y León ha renunciado a usar el pasaporte Covid, en ninguna situación y bajo ninguna circunstancia, justo en un momento en el que la incidencia sigue subiendo y cuando buena parte de las comunidades han optado por exigir el documento de vacunación en diversos grados. Unas, sólo para acceder a hospitales o residencias; la mayoría, para entrar en ocio nocturno, bares y restaurantes; y algunos también para las aglomeraciones a las que cada vez se vigila más. Si la Junta acierta o no con esta decisión, lo veremos más adelante, pero parece que se renuncia a un instrumento aparentemente versátil, del que se dice no tiene ventajas claras (pero tampoco grandes desventajas) y al que se le atribuye cierta capacidad de conseguir algo que está en el centro de la estrategia de la Junta: empujar a las vacunaciones.

 

¿Es el pasaporte vacunal de Covid eficaz? Pues, si el objetivo principal de este momento es vacunar, que lo es, puede tener una eficacia. La Junta ha optado por pedir responsabilidad y pondrá en marcha una campaña para concienciar sobre las medidas, pero también se reconoce cierta fuerza del pasaporte para empujar a vacunarse a aquellos que no lo han hecho. Es cierto que la comunidad goza de un alto porcentaje de vacunación y que este efecto arrastre ha sido menor, pero ¿y si obligar a estar vacunado para entrar en un bar o discoteca consigue que los renuentes se vacunen, por qué no aprovecharlo?

 

Puede que el pasaporte Covid no rebaje la incidencia por sí mismo, pero estar vacunado sí rebaja la gravedad de la enfermedad: muchos de los que entran (y mueren) en las UCI son no vacunados que inmunizados tendrían más opciones de evitar el área de críticos. Así que parece que el pasaporte puede aportar algo en estos momentos, a cambio de no mucho. Quienes ya se hayan vacunado disponen del certificado en la propia app de la Junta y no les genera ningún inconveniente. ¿Problemas con hostelería y ocio nocturno? Es una medida aceptada por el sector, incluso solicitada en su día. ¿Miedo a un revolcón jurídico? El riesgo está ahí visto lo visto, pero otras comunidades han conseguido aval jurídico para obligar a su uso sin conculcar la voluntariedad de la vacunación en España. ¿Falsa seguridad? Algo hay, pero ¿peor que el mayor riesgo que se corre con los no vacunados?

 

Con un 90% de vacunados, y llamadas insistentes a que los 'rezagados' lo hagan, la Junta no debe tener miedo a seguir pidiendo ese gesto de responsabilidad. Vacunarse es clave, no hay duda, y el pasaporte no es más que el documento que certifica que tenemos la pauta completa y somos responsables. Quizás Castilla y León no debería haber renunciado sin más a usarlo haciendo 'equipo' con vacunas, mascarilla, distancia y sensatez.