Castella desorejó a un buen quinto en una tarde de pañuelos

El Fandi, Castellá y Cesar Jiménez salen por la puerta de los caballeros /Foto: Alberto Herráez Velasco

Media entrada en una tarde calurosa en la ciudad de La Santa. Corrida de toros bien presentada en su conjunto y noble en su comportamiento que fue a más, lo que permitió el lucimiento de los tres espadas y el divertimento del respetable asistente al coso. Viéndose rubricado con la salida a hombros de la terna.

El Fandi corto oreja y oreja, Castellá ovación y dos orejas y Cesar Jiménez oreja y oreja.

Con casi media entrada y un sol abrasador comenzaba la Corrida Homenaje V Centenario de Santa Teresa con los toreros ataviados para la ocasión con los trajes especiales de la época que ha diseñado la sastre abulense Carmen Andueza.

 

El Fandi abrió la faena con un toro de 460 kg que no propició el lucimiento a la verónica y desconcertó en el tercio de varas aunque las banderillas fueron vistosas para el público.

 

El segundo de la tarde, de 570 kg fue recibido con lances a la verónica jaleados por el público. Castella baso la faena en el buen pitón derecho mostrado por el animal de lo que se hizo eco el público asistente. Castella mató de segundo pinchazo y estocada y logró la ovación y el saludo desde el tercio.

 

Cesar Jiménez fue el último en torear, y el tercer toro de la tarde le propició un lucimiento a la verónica del diestro afincado en Ávila. El toro imposibilito un mayor lucimiento del espada que mató de estocada delantera y logro una oreja y la vuelta al ruedo.

 

El cuarto de la tarde fue para David Fundila ‘El Fandi’ que inició la faena de rodillas y firmó una faena en su mayor parte sobre la diestra, alcanzando muletazos de gran hondura en el cenit de la misma.

 

Sebastián Castella logró dos orejas en su segundo toro y permitió que los tres toreros salieran a hombros por la puerta de los caballeros y por último Cesar Jimenez terminó la Corrida Homenaje V Centenario de Santa Teresa con una buena faena en el sexto toro aunque el astado no ayudo, fue el más complicado de la tarde.

 

Fotografias: Alberto Herráez Velasco